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El Último Suspiro

El Último Suspiro
Dentro de un diacronismo particular, que consiste en analizar una noción en el curso de un largo período de tiempo, W Jaeger, hace en Paideia la exégesis por un lado de Thymós y por el otro de Psyché.

En Homero y en la Grecia arcaica, como ocurría en otros pueblos de la antiguedad, y en Oriente, Thymós representaba el principio vital. El término se refería a un soplo presente en la sangre que animaba los cuerpos, tanto de seres humanos, de animales o de entes que suelen considerarse inanimados (De allí que cuando el vate menciona “la intensa furia de las lanzas”, no estuviera usando una metáfora). Thymós es la emoción vital, vinculada a la materia . A un griego de esa época, no se le hubiera ocurrido nunca separar dichas emociones de la manifestación corporal.

Jaeger plantea que con el paso de los siglos y en forma gradual, ese soplo presente en la sangre, va pasando a formar parte de la respiración. Psyché, que anima esta porción etérea de aire, separa el principio vital de carne, sangre, de la estructura corporal, hasta llegar en el helenismo a identificarse con el proceso de aspirar y expirar. Esta es la base de la noción etérica del alma; la que escapa con el último suspiro para poblar regiones celestes allende el espacio. De este contexto toma el cristianismo esta noción que en su momento fuera ajena a la original prédica jesuánica. San Agustín es quien la formula de un modo más definitivo , considerando el cuerpo y sus tendencias como el centro del mal y ubicando el bien en un supuesto más allá; en el cielo cristiano donde solo llegan los elegidos.

De este modo, en una forma casi insensible, ese principio sagrado, presente en la vida, se separa de la misma. El lento proceso que dura milenios, conduce a considerar el cuerpo como el origen del mal y por lo tanto la vida humana pierde su carácter de sagrada. La muerte el asesinato representado en las guerras y las persecuciones a los herejes, se justifica y ya no tiene límite. El soplo se ha emancipado de la sangre, por lo tanto el cuerpo pasa a ser en forma explícita ” la tumba del alma”.

Para el occidental, materia y psiquis, se han separado por completo. En Oriente se mantiene un concepto similar al de Thymós, como lo evidencia el paradigma que alienta a la Medicina Tradicional China y que analizaré en otro artículo.
Algunos jalones en el paso de Thymós al alma evaporada

El proceso es un complejo desarrollo histórico, del que, para simplificar, destacaré dos puntos, aunque sin duda los mismos pueden multiplicarse y existen asimismo cantidad de variaciones.

El primero se refiere al contenido y al núcleo del mito de Orfeo . A continuación, un resumen del mismo.

Orfeo estaba enamorado de la ninfa Eurídice, quien muere al ser picada por una serpiente. En su dolor, el héroe decide descender al Hades, donde es recibido por el propio rey del infamundo. Seducido por su música, el mismo decide concederle una excepción: Eurídice puede regresar al mundo de los mortales. La condición es que Orfeo no se vuelva para verla. En caso de contemplarla durante el trayecto, su amada quedará para siempre en el mundo de abajo. De este modo, Orfeo caminó delante de la ninfa, y ya cerca de la salida del Hades, por una razón inexplicable, se vuelve para verla. En el acto la bella Eurídice se desvanece y se pierde para siempre entre las sombras.

Cabe señalar que para los griegos Psyché tenía la forma femenina, que es la que presenta el principio básico de la vida. En el caso de Eurídice, la pérdida de Orfeo está anticipando la escición de la vida que culminará un par de milenios más tarde. Orfeo luego de la pérdida de su amada, pasa a ser el prototipo del hombre contemporáneo, separado de su principio vital. Sabe que existe, pero ya no ocupa su recinto natural que no es otro que el cuerpo.

El segundo hecho que estableceremos es la anécdota que sirve de base al Critón de Platón. En su celda donde espera la ejecución de la sentencia a muerte, Sócrates recibe la visita de su discípulo Critón, un joven adinerado, quien le ofrece escapar de la prisión. A tal fin, lo espera un barco que el propio Critón ha fletado y que lo llevaría a un lugar seguro. Sócrates se niega a aceptarlo , a pesar de coincidir que la sentencia dictada ha sido un hecho injusto. En sus argumentos surge la polis griega como una entidad casi divina, y es necesario aceptar lo que la misma establece. De allí que si sigue el consejo de su amigo y escapa, estaría respondiendo a la injusticia de su condena con otra injusticia.

Esta negativa de Sócrates tendrá como resultado que tres días más tarde se concrete la condena a beber la cicuta. Es evidente que en el contexto de la filosfía platónica esta actitud del maestro estaría rechazando la posibilidad de vivir. La Academia no establecía entre el mundo de las ideas y la realidad una separación tan radical como la que desarrollaría el llamado neoplatonismo unos siglos después. Sin embargo, esta actitud de Sócrates establece una suerte de cansancio, de pérdida vital; No es la vida, no es el cuerpo con su soplo sagrado el supremo bien a defender.

La propia filosofía platónica,, que en su formulación inicial compensaba el idealismo del mundo de las ideas, con una fuerte tendencia dionisíaca, pasa en los siglos que siguen a exhumar y desarrollar este hálito que poco a poco se separa del cuerpo y que apunta a un supuesto mundo por encima de la experiencia. Este es el fundamento de la filosofía de Plotino, del pensamiento de Filón de Alejandría. El último suspiro de quienes mueren, pasa a alimentar el aire que se respira en el helenismo.

Esta concepción es la que sostiene al nacimieno y el desarrollo de la iglesia cristiana, prepara los conceptos de desprecio al cuerpo y por lo tanto a la vida; genera el “ora et labora” medieval y permite ajusticiar a los disidentes y promover guerras feroces con la ilusión de que todo podría arreglarse en el otro mundo.

Siglo XII: “Dios reconocerá a los suyos”, afirma el obispo Folquet en la lucha contra los cátaros, cuando ordena a Simón de Montfort pasar a cuchillo a toda la población de Beziers, incluidos niños, mujeres y ancianos.
Del mismo modo es necesario apuntar que este proceso forma parte de cierta declinación humana. Entre los Incas, la formulación de Inti es un trazo vertical con dos horizontales en los extremos, representando de ese modo los tres mundos. El mismo registraba en su parte inferior un resplandor que con el paso del tiempo fue ubicándose en las partes superiores del trazado. Su llegada a esta área, coincide con el imperio basado en el dios sol, con la sumisión de los pueblos que lo rodeaban a través de ocupaciones militares e impuestos desmedidos. La apetencia del poder y las luchas dinásticas marcaron la última etapa del imperio antes de la llegada de los españoles. La luz que ascendía por el signo que representara el Inti, era el equivalente del soplo capaz de llegar a los cielos a través de la respiración. En uno y otro caso, coincide con la depreciación de la vida humana, las apetencias de poder y la distinta formas de sujeción a los subordinados. Cabe señalar que luego de la conquista, los Aymaras, unidos a la tierra, es decir los que mantenían el resplandor en la parte más baja, se mantuvieron y sus poblaciones subsisten hasta hoy.

Es necesario formular una precisión: el principio que nos anima, el soplo que corre por nuestra sangre, nuca se marchó de su lugar original. Somos seres humanos por esa estructura que nos alienta y mantiene. No es que en algún momeno, Thymós se transformara en una Psyche sutil; que abandonara su sitio, para asentarse en los pulmones y escapar con la respiración. Del mismo modo, todo lo que surge de allí, es decir una realidad incorpórea, un Dios que la administra, forma parte de una enorme ilusión que sirvió de base al cristianismo histórico, completamente separado de la prédica jesuánica original.
Terminaré el artículo citando a Ramón Pannikar, sacerdote católico y pensador. El mismo se pregunta en”El Silencio del Buda”, una de sus obras más completas , qué hubiera ocurrido si el Cristianismo en vez de surgir y desarrollarse en el contexto del helenismo, lo hubiera hecho bajo una cosmovisión oriental. La respuesta a esta pregunta requiere el desarrollo de una ucronía, pero sea cual fuere la conclusión, estoy seguro que de haber sido así nos encontraríamos en una civilización y una cultura muy diferentes a las actuales.

GOCHO VERSOLARI

1 Comentario

  1. ¡Buena exposición, Gocho!

    Algo densa por lo trascendente del tema, y en ocasiones las transiciones del texto han sido ligeramente abruptas.

    Un texto exigente en su lectura, pero realmente pedagógico. Posiblemente podría hacerse algo más llano para facilitar su comprensión, pero es cuestión de estilos, y la profundidad del tema lo dificulta.

    A pesar de todas las apreciaciones, realmente interesante y bien expuesto.

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