El Poeta y el Mítico – 3) De Tópicos, Cursilerías y otras Yerbas.

El poeta y el mitico 3

 

Hace pocos días, vi otra vez, luego de varios años, “El Club de los Poetas Muertos, dirigido por Peter Weir, director a quien califico de “mítico”, no sólo por el clima de leyenda de muchas de sus películas, sino por aludir en forma constante a las dimensiones ocultas debajo de nuestras vivencias cotidianas

 Recordaré la trama del film:  un profesor   toma su cargo en una escuela de Estados Unidos que prepara a los estudiantes como tecnócratas y no ofrece resquicios para la fantasía o la imaginación.

En este contexto, el personaje, representado por Robin Williams, introduce una forma diferente de enseñanza. En su cátedra de literatura inglesa,   brinda una forma directa y escandalosa de abordar la poesía. Despierta en un grupo de alumnos las tendencias míticas que permanecían constreñidas por la rigidez tanto del sistema educativo, como de sus propias familias. De a poco, la pasión, la belleza, el abordar la realidad a través del verso, fascina a los adolescentes. Forman un club al margen de las actividades escolares, y sus reuniones se efectúan en una cueva oculta.

 Este es uno de los mitos originarios a los que alude el film: en una época primordial, todos los hombres sin excepción tenían acceso al cielo; vivían en una montaña, que al treparla los conducía al firmamento. Por una catástrofe cósmica, la montaña se derrumbó y se convirtió en una caverna a fin de que sólo aquellos que estuvieran calificados, recuperaran el camino a las alturas.

 Peter Weir comparte su condición de director mítico con Pier Paolo Pasolini y Serguei Eisestein, entre otros. Otra de sus películas con fuerte carga mítica es “Picnic en las Rocas Colgantes”, cuya trama gira en torno a un colegio de fines del siglo XIX y la desaparición de varias jóvenes en las montañas de la zona.

 Luego de presenciar por segunda vez “El Club de los Poetas Muertos”, repasé “Cartas a un Joven Poeta” de Rainer María Rilke, y encontré varios elementos comunes entre el film y el texto. En los consejos que brinda Rilke al vate primerizo, apenas menciona la cuestión técnica de la poesía, es decir la métrica, la rima; el aspecto artesanal. Se refiere antes que nada a dejar de lado los tópicos y  expresar sin vacilación lo que surge del interior del aedo. Aconseja al joven apartarse de los caminos trillados y recurrir a la soledad como fuente de creación.

 En la película de Weir, el profesor llega a ordenar la destrucción del libro oficial de texto, ya que el mismo procuraba encuadrar todo tipo de poesía en una fórmula algebraica. Ejercicios, estímulos y hasta insólitas actividades, buscan en los jóvenes la expresión propia. Con una Mayéutica deliberada y hasta agresiva, el profesor logra despertar la veta poética y mítica de sus alumnos. Tarde o temprano los mismos deberán enfrentarse a las autoridades del colegio y a sus propias familias; en suma, a la cultura oficial

 En estas reflexiones acerca del poeta y el mítico, apuntaremos  una suerte de regla de oro de quien ha decidido volcarse al arte de los versos: aprender primero a reconocer y luego a evitar todo tipo de tópico y golpe bajo. Es algo que parece fácil: creemos reconocer los lugares comunes entretejidos en los versos de otros y los  solemos tildar de cursis o pedantes. Sin embargo, las trivialidades se filtran en nuestras letras con una pertinacia poderosa y sutil. Cuando se escribe, hay numerosas tensiones que mantienen o combaten el impulso creador. Dos son las más importantes: por un lado, aquello que pugna por surgir en nuestras letras y por el otro, el desesperante deseo de  agradar a los demás. Es en esta última donde se deslizan expresiones, giros, frases, que por lo repetidos despiertan una emoción condicionada.

 El vértigo que produce la creación, lleva de un modo creciente al poeta a enfrentarse a dioses y demonios interiores. De manera insensible se va alejando del mundo social de la cultura, y cuando menos lo espera, se halla aislado. Esto despierta sentimientos encontrados de angustia; como el viajero que, fascinado por la belleza de las montañas, se interna en las mismas hasta advertir que se alejado por completo del mundo de los hombres. En el caso del vate, busca instintivamente regresar y es entonces cuando apela a los referidos tópicos o golpes bajos que multiplican los seguidores.

Las redes sociales son un medio excelente para difundir nuestra obra; como el escenario de tablado donde los poetas del Renacimiento declamaban. El riesgo es que en muchos casos la búsqueda de la aceptación hace disminuir la intensidad de la poesía. En muchos  excelentes vates,   la fuerza desigual de los versos que publican en Facebook o Twiter, es testigo de esta lucha entre la tibieza de la aceptación y el frío y el dolor del aislamiento en las cumbres.

 Esto da lugar a dos voces poéticas: la del conformismo y la del “Demón” que habla en lo profundo de nosotros. Como poetas pretendemos expresa el mundo. Con una de las voces, mostraremos la constante y renovada creación de las cosas; con la otra, nos encerraremos en un cosmos endurecido; un verdadero huevo de yeso, duro y estéril, donde aún los poetas más experimentados suelen naufragar.

 

GOCHO VERSOLARI – Poeta argentino, residente en Estados Unidos.

 

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Una respuesta a El Poeta y el Mítico – 3) De Tópicos, Cursilerías y otras Yerbas.

  1. Ana Centellas dijo:

    ¡Muy buena entrada Gocho!

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