Página de escritores

Relatos,poesías,poemas y literatura

El Imperio de Augusto

 

EL IMPERIO DE AUGUSTO

—¡Livia! ¡Livia! ¡Ven, corre! ¡Tienes que ver esto! —gritaba a pleno pulmón César Augusto, esperando la pronta llegada de su esposa.

—¿A ver qué son esos gritos? Querido Augusto, ya te he dicho mil veces lo que opino de que me hables con gritos —respondió Livia, con un ligero enfado.

—Perdona, Livia, pero es que esto es una situación excepcional. Mira, mira ante tus ojos —repuso César Augusto, con indignación.

La majestuosa Livia contempló la extensión de terreno que se abría ante ella. Allí donde se hubo ubicado su bello pueblo. No quedaba nada de lo que era, tan solo ruinas y piedras recolocadas unas sobre otras, intentando simular precisión. Se intuían los contornos de lo que fuera su precioso palacio en su día, así como los de algunas casas más. Reconoció parte de lo que fuera el horno que utilizaban para preparar los grandes banquetes y el pan diario. Por lo visto, según pudo leer en una placa que había fuera del contorno del pueblo, acordonado para más inri, ahora se trataba de un importante conjunto histórico-artístico. Una lágrima rodó por su mejilla, lánguida y prudente, y fue a parar justo dentro de su boca, que había quedado abierta desde el instante en que sus ojos contemplaron aquello. El regusto salado de esta le dio ganas de vomitar.

—¿Has visto? ¿Comprendes ahora por qué te llamaba a gritos, mujer? Mira lo que queda de nuestra bella villa. Aquí ya no se podrá celebrar ni una triste bacanal más —dijo César Augusto, rompiendo de esta manera el tenso silencio que se había adueñado del lugar.

—¡Por favor, Augusto! ¡Siempre pensando en lo mismo! ¿Crees que ahora es momento de pensar en bacanales? ¿Pero quiénes han sido los vándalos que han hecho esto con nuestro pueblo? —Livia parecía a punto de estallar de la ira.

—Pero fíjate bien, pone que se trata de un conjunto arqueológico histórico-artístico y que forma parte del Patrimonio Nacional. ¿Del patrimonio de qué nación? ¡Esta villa pertenece al Imperio Romano! —gritó, furioso, Augusto.

—Ay, Augusto. Ya te decía yo que no me parecía buena idea volver después tantos siglos. Me parece que la historia ha debido cambiar mucho desde entonces… Alguno de esos estúpidos emperadores que te sucedieron debió meter bien la pata. Creo que de nuestro Imperio ya no queda más que este montón de ruinas —dijo Livia, afligida—. Anda, volvamos al limbo, del que nunca debíamos haber salido.

—Pues sí —contestó Augusto—. Volvamos al limbo. Al menos allí sí se preparan bacanales en condiciones, como las de antes.

Dicho esto, tomó a su esposa por la cintura, mientras una mano juguetona bajaba hasta su nalga izquierda, acariciándola con ganas.

—Augusto, Augusto… Si es que por ti no pasan los siglos… —terminó de decir Livia, mientras se alejaban en una ascensión ligera hasta el limbo.

About Ana Centellas

Soy Ana profesional de los números,apasionada del mundo de la letras,iniciando mi aventura literaria, aprendiendo un poquito más cada día y compartiendo mi sueño con una familia genial.

4 Comentarios

  1. atardecerensantboidellobregat

    14 septiembre, 2017 at 15:48

    Jaja!!! Muy bueno Ana. La verdad es que sería eso lo que dirían si volvieran a esta época. Genial relato guapísima. Besazos todos!!!

  2. ¡Qué buena historia, Ana! ¡Felicitaciones por tu gran imaginación y calidad narrativa!
    ¡Un abrazo!

Deja tu comentario, así nos haces grande

A %d blogueros les gusta esto:
Copyright-protected by Digital Media Rights