Dulce tentación 3.

Dulce tentación 3.

El lunes Norah se levantó temprano, últimamente apenas dormía. Se dio una ducha, se tomó un café y se dirigió a la oficina. Había pasado todo el fin de semana tratando de prepararse para cuando estuviera frente a Samuel, que conseguía distraerla, perturbarla y excitarla al mismo tiempo con esa mirada turbadora.

A las siete de la mañana, Norah entraba en su despacho. Se sentó frente al ordenador y abrió el archivo que había preparado para Samuel Smith con un pequeño resumen con gráficos y estadísticas sobre Events y lo imprimió. Quería tenerlo todo preparado para cuando él llegara y lo consiguió:

–  Buenos días, Norah. – La saludó Samuel asomando la cabeza por la puerta su despacho. – ¿O prefiere que la llame señorita Stuart?

–  Norah está bien. – Le respondió Norah mirando su reloj, solo eran las ocho de la mañana. – Llegas temprano, pasa y siéntate si quieres.

–  Gracias. – Dijo Samuel mientras aceptaba su invitación y se sentaba frente a ella, separados únicamente por el escritorio.

–  Te he preparado un breve informe con toda la información que debes saber y que te gustará saber, así como gráficos y estadísticas sobre producción y beneficios desde hace tres años. – Le explicó Norah. – No tengo datos reales anteriores a tres años, así que he preferido no incluirlos.

–  Es un informe bastante completo. – Reconoció Samuel echándole un vistazo. – Lo leeré y mañana lo comentaremos, pero hoy quiero que me enseñes la oficina, los distintos departamentos y cómo organizáis todos los eventos. ¿Qué te parece si empezamos por el office y nos tomamos un café?

A Norah se le erizó la piel al ver aquella perfecta sonrisa en el rostro de Samuel. Era evidente cuánto le aturdía aquella sonrisa y su mirada, tanto que incluso Norah empezaba a pensar que el descarado de Samuel se divertía provocándola.

Tal y cómo Samuel le pidió, Norah le hizo un recorrido por la oficina, empezando por el office donde se tomaron un café, siguieron por el departamento de márquetin, el de creación, recursos humanos, producción y atención al cliente. Justo cuando regresaban al despacho, Clare, la recepcionista de Events, se dirigió hacia ellos con premura y le dijo a Norah alterada:

–  Norah, iba a buscarte. – Tomó aire y añadió: – Tienes una llamada urgente, es de tu abuelo.

Norah se puso pálida, sus abuelos nunca la habían llamado al trabajo, ni siquiera la habían llamado al móvil si estaba en horario laboral, ellos siempre la llamaban a casa y por la noche, justo a la hora de la cena.

–  Disculpa un minuto, Samuel. – Se disculpó Norah, blanca como la leche, se volvió hacia a Clare y le dijo antes de entrar en su despacho y cerrar la puerta: – Pásame la llamada, por favor.

Samuel observó cómo el rostro de Norah había palidecido y cómo había fruncido el ceño con preocupación, probablemente se temía que le iban a dar una mala noticia.

Norah entró en su despachó, cerró la puerta y se sentó en su sillón antes de coger el teléfono y responder, temiendo que cualquier cosa hubiera podido ocurrir.

–  Abuelo, ¿qué ocurre? – Preguntó Norah con un hilo de voz.

–  Cielo, nos han dado una mala noticia, la abuela ha tenido un ataque de ansiedad y han tenido que ingresarla, pero no solo te llamo por eso. – Le respondió su abuelo al otro lado del teléfono. – Cielo, creo que deberías venir al pueblo, tenemos que hablar y no quiero hacerlo por teléfono.

–  ¿Cómo está la abuela, está bien? – Preguntó Norah preocupada y, sin darle tiempo de responder a su abuelo, añadió: – Solo ella es capaz de hacer sufrir la abuela, ¿me equivoco?

–  No te equivocas, cariño. – Se lamentó su abuelo. – Pero ésta será la última vez que nos haga sufrir a todos.

–  ¿Se ha muerto? – Preguntó Norah sorprendida de lo poco que le afectaba aquella noticia.

–  Sí, cariño. – Le dijo la verdad su abuelo.

– Abuelo, pasaré por cosa a coger algo de ropa e iré hacia allí, tardaré un par de horas en llegar, pero te llamaré por el camino para que me digas dónde estás.

Samuel esperaba sentado en uno de los sillones de la sala de espera pero él no era muy paciente y, cuando miró su reloj y vio que habían pasado más de diez minutos desde que Norah se había encerrado en su despacho, se levantó y se dirigió a la recepcionista que, como todas las mujeres del planeta, con la extraña excepción de Norah, cayó rendida ante la mirada y la sonrisa carismática de él:

–  Disculpe, señorita Clare. – Dijo para llamar su atención a pesar de que ya la tenía. – No quiero ser indiscreto pero, ¿ha ocurrido algo con la familia de la señorita Stuart?

–  Era su abuelo y es la primera vez que llama en tres años en los que Norah lleva trabajando. – Le informó Clare. – No me ha contado qué ha ocurrido, pero me ha hecho prometerle que no dejaré que Norah conduzca porque va a estar muy nerviosa.

Norah salió de su despacho tras despedirse de su abuelo, ponerse la chaqueta y coger su bolso y su portátil, pero se topó con Samuel en la puerta, de quién ya se había olvidado, y tuvo que darle una explicación:

–  Tengo que irme, me temo que estaré un par de días fuera, pero llámame al móvil si necesitas alguna aclaración sobre el informe o si te falta algún dato que te interese.

–  ¿Puedo preguntarte a dónde vas y por qué abandonas repentinamente tu puesto de trabajo? – Le preguntó Samuel sin poder contener su curiosidad.

Norah se había dado cuenta que aquella pregunta era más una curiosidad que un reproche, así que le hizo un breve resumen con justificación incluida:

–  Mi madre ha muerto y mi abuela está ingresada en el hospital, me corresponden tres días por defunción y dos días por ingreso, cinco en total, pero trataré de regresar en dos.

Norah se maldijo al oírse decir aquello, no debía haber mencionado a su madre. Samuel se puso serio de golpe y por primera vez Norah pudo observar su rostro sin aquella perfecta sonrisa y no se sorprendió al descubrir que era igualmente perfecto.

–  Tu abuelo le ha hecho prometer a Clare que no dejaría que condujeras y como Clare estaba preocupada por no poder cumplir su promesa, le prometí que yo te llevaría a dónde tuvieras que ir. – Le resumió Samuel.

–  Te lo agradezco, pero me dirijo a un pueblo situado a 150 km de aquí y estoy bien para conducir, así que no es necesario que te molestes. – Le respondió Norah aturdida por aquellos ojos que la miraban con tanta intensidad.

–  No es ninguna molestia y tampoco es discutible, te llevaré. – Sentenció Samuel.

Norah no tenía tiempo para discutir, quería marcharse ya, así que aceptó la oferta de Samuel sin rechistar, llamó a Bill para ponerle al corriente de la situación y se marchó a su casa con Samuel para recoger algo de ropa antes de dirigirse con él a Palmville, el pueblo de sus abuelos.

 

LOS RELATOS DE RAKEL

About Rakel Relatos

Mi nombre es Rakel,tengo 30 años y vivo en Barcelona.Soy una aficionada a la escritura y la lectura sobre todo de novelas románticas y eróticas.Siempre me ha gustado escribir y en abril de 2013 me animé y cree un blog en Blogger. Los relatos de Rakel. Tras poco más de dos años y medio , inicio una nueva etapa en wordpress.En mi blog podréis encontrar relatos y novelas en las que el amor, el sexo y las aventuras son los protagonistas.¡Gracias por vuestra visita!

Acerca de Rakel Relatos

Mi nombre es Rakel,tengo 30 años y vivo en Barcelona.Soy una aficionada a la escritura y la lectura sobre todo de novelas románticas y eróticas.Siempre me ha gustado escribir y en abril de 2013 me animé y cree un blog en Blogger. Los relatos de Rakel. Tras poco más de dos años y medio , inicio una nueva etapa en wordpress.En mi blog podréis encontrar relatos y novelas en las que el amor, el sexo y las aventuras son los protagonistas.¡Gracias por vuestra visita!
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9 respuestas a Dulce tentación 3.

  1. kynkya dijo:

    Reblogueó esto en KYNKYAy comentado:

    Por Rakel

  2. kynkya dijo:

    Deduzco por lo que ha hablado con su abuelo que no tenía buena relación con su madre ¿Me equivoco? No se que será pelos, si lo que se encontrará en el pueblo o el viaje con Samuel!! Jojojo
    Besazo compi 😉

    • Exacto, la relación con su madre era nula, más adelante sabrás los motivos, jejeje. 😉
      En el pueblo la situación será complicada pero ya sabes lo que dicen: no hay mal que por bien no venga y estoy segura de que tanto el viaje como la estancia allí le sentará muy bien!
      Gracias Virginia, un besote! 😉

  3. revinte dijo:

    Interesante e intrigante, es novela? besitos

  4. Marijose Luque Fernández dijo:

    Intriga.. te preguntaría muchas más cosas, pero de momento me quedo con lo que acabas de desvelar….

  5. Bendito Samuel y su caballerosidad, de eso solo puede salir algo bueno.. jeje
    Me está gustando mucho Rakel, 🙂
    Un abrazo.

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