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Dulce tentación 16.

Los días de la semana fueron pasando y Norah continuaba quedándose todas las noches en casa de Samuel, cómo él le había pedido. Nunca había convivido con nadie que no fueran sus abuelos o Amy, pero debía admitir que vivir con Samuel le resultaba mejor que vivir sola. Además, Samuel se mostraba pendiente de ella en cada momento. La llevaba al trabajo por la mañana y pasaba a recogerla por la tarde, se encargaba de preparar la cena mientras dejaba que ella se relajara dándose un baño y cenaban juntos en la cocina o en el salón mientras charlaban de todo un poco.

El jueves por la tarde, mientras Norah se daba un baño y Samuel empezaba a preparar la cena, recibieron la inesperada visita de Becky.

–  Becky, ¿qué haces aquí? – Le preguntó Samuel sorprendido cuando abrió la puerta y se la encontró.

–  Sé que piensas que tu casa es tu santuario y que ninguna mujer debe entrar, pero necesito que me acojas aquí unos días. – Le respondió Becky besando en la mejilla a su hermano y rodeándolo para entrar en la casa cargada con su maleta. – Ted está en la ciudad y sé que aquí no se atreverá a venir a buscarme.

–  ¿Es que no se va a cansar nunca de buscarte? – Pensó Samuel en voz alta.

–  Eso mismo me pregunto yo. – Le contestó Becky encogiéndose de hombros. – ¿Qué tal te va con mi futura cuñada? Tengo que decirte que me cae genial, lo que es bastante raro teniendo en cuenta que todas tus amiguitas siempre me han caído mal. Lo que no entiendo es qué hace ella con alguien cómo tú, ¡puede aspirar a mucho más! – Le dijo bromeando divertida.

–  ¿Quieres que llame a Ted y le invite a cenar? – Se mofó Samuel. – Por cierto, tu futura cuñada se está dando un baño y bajará en cualquier momento.

–  ¿En serio? – Preguntó Becky sonriendo. Samuel asintió con la cabeza, sonriendo divertido y Becky añadió: – ¡Es perfecto, así podré hablar con ella de algunos asuntos!

–  ¿Qué clase de asuntos? – Preguntó Samuel frunciendo el ceño.

–  Eso no es asunto tuyo, hermanito. – Le respondió Becky burlonamente.

–  ¡Becky! – Exclamó Norah al ver a Becky sentada junto a Samuel en la cocina. La saludó con un par de besos en la mejilla y un abrazo y añadió: – ¿Cuándo has llegado?

–  Hace cinco minutos, el maleducado de mi hermano ni siquiera me ha ofrecido algo de beber todavía.

–  Si os molesto me voy al salón. – Dijo Samuel con sarcasmo.

–  Cariño, ve a ver un rato la tele, yo me encargo de la cena. – Le dijo Norah con dulzura antes de darle un leve beso en los labios.

–  ¿Acabas de echarme de la cocina? – Fingió ofenderse Samuel.

–  No te ha echado, te ha invitado a salir. – Se mofó Becky.

–  Prometo compensártelo, grandullón. – Le susurró Norah mientras le acompañaba a la puerta para que se dirigiera al salón.

Samuel se marchó de la cocina refunfuñando, pero se marchó. En cuanto Norah cerró la puerta y se quedó a solas con Becky, le preguntó:

–  ¿Se trata de Ted?

Durante la semana, Becky y Norah habían estado hablando por teléfono a diario. Becky le había contado a Norah su historia con Ted, aunque ya había oído parte de ella en casa de los Smith. Becky había salido con Ted desde que iban al instituto y cuando acabaron la carrera universitaria alquilaron juntos un apartamento en el centro donde han vivido los últimos cinco años. Hace unos meses, Becky decidió acabar con aquella relación cuando descubrió que, pese a que le tenía un gran cariño, ya no estaba enamorada de él. Pero Ted no quería aceptarlo y seguía pensando que se trataba de algo temporal y que Becky tan solo necesitaba algo de tiempo, hasta que se cansó de esperar y comenzó a perseguirla.

–  Ted ha regresado a la ciudad y he venido a esconderme a casa de mi hermano porque es el único lugar donde él no vendrá a buscarme. – Le dijo Becky. – Aunque, de haber sabido que estabas aquí, hubiera buscado otro sitio.

–  Mañana nos vamos a Palmville a pasar el fin de semana, Samuel y Josh también vendrán, ¿te apetece venir con nosotros? – Le propuso Norah. – Ted no te molestará y así también cambias un poco de aires y te relajas, incluso podremos salir a tomar un par de copas.

–  No sé, no quiero molestar…

–  No es ninguna molestia. – La interrumpió Norah. – Además, estoy segura de que nos lo pasaremos bien todos juntos.

Samuel regresó a la cocina cuando se cansó de esperar en el salón. No había nada interesante en la programación de la televisión y sentía curiosidad por la camaradería que había descubierto entre su hermana y Norah.

–  ¿Va todo bien por aquí? – Preguntó entrando en la cocina.

–  Becky se vendrá mañana con nosotros a Palmville. – Le dijo Norah sonriendo. Le dio un beso en los labios y añadió: – Voy a poner la mesa, la cena ya casi está.

–  Sentaos, ya lo hago yo. – Les ordenó Samuel sonriendo divertido al mismo tiempo que le daba una palmada en el trasero a Norah.

Becky observó el comportamiento de su hermano con Norah y no pudo ocultar una sonrisa, le gustaba ver a su hermano enamorado por fin pero más le gustaba que fuera de una chica como Norah.

Cenaron los tres juntos y poco después Becky se retiró a la habitación de invitados y Samuel y Norah a la habitación principal, donde volvieron a hacer el amor una vez más hasta quedarse dormidos.

 

About Rakel Relatos

Mi nombre es Rakel,tengo 30 años y vivo en Barcelona.Soy una aficionada a la escritura y la lectura sobre todo de novelas románticas y eróticas.Siempre me ha gustado escribir y en abril de 2013 me animé y cree un blog en Blogger. Los relatos de Rakel. Tras poco más de dos años y medio , inicio una nueva etapa en wordpress.En mi blog podréis encontrar relatos y novelas en las que el amor, el sexo y las aventuras son los protagonistas.¡Gracias por vuestra visita!

2 Comentarios

  1. Madre mia Rakel esta super interesante, Becky traerá algo malo jajajaja un abrazo rakel. gracias

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