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Dulce tentación 10.

Amy se presentó en casa de Norah en cuanto la llamó. Ambas tenían muchas cosas que contarse pese a que habían estado hablando por teléfono durante toda la semana. Decidieron salir a comer a un restaurante cerca de casa al que fueron caminando. Se sentaron en una de las mesas más apartadas del local y pidieron un par de cañas y algunas tapas para picar.

–  ¿Qué tal ha ido la noche con Samuel? – Le preguntó Amy queriendo saber qué había pasado.

–  ¡Oh, Dios! – Exclamó Norah riendo al mismo tiempo que se cubría la cara con las manos. – No puedo creer lo que estoy haciendo, ¡es mi jefe! – Suspiró y añadió resignada: – Pero es tan perfecto y tentador que cuando lo tengo en frente no me importa lo más mínimo que sea mi jefe. Hemos quedado para salir a cenar y posiblemente vayamos a tomar una copa después. – Miró a su amiga y le preguntó: – ¿Has vuelto a quedar con Josh?

–  Sí, he quedado con él esta noche. – Le confesó Amy. – Hemos pasado la noche juntos, pero esta mañana temprano se ha tenido que ir porque le había surgido un problema en el trabajo, ¿no te ha comentado nada Samuel? Josh parecía bastante preocupado.

–  Samuel me ha dicho que tenía una reunión urgente, supongo que si convocas una reunión un sábado por la tarde es preocupante, pero cuándo le he preguntado me ha dicho que no era nada que no tuviera arreglo. – Le dijo Norah encogiéndose de hombros. – No parecía querer hablar del tema y he preferido no insistir.

–  Samuel no querrá preocuparte con sus problemas, bastante tienes tú con los tuyos. – Opinó Amy. – He hablado con mi madre esta mañana, me ha dicho que tus abuelos están bien y que además están encantados con tu nuevo novio. – Se mofó Amy.

–  Ayer le dije a mi abuela que regresaría el viernes a Palmville y me insistió para que fuera con Samuel.

–  ¿Vas a ir con Samuel? – Preguntó Amy alegremente.

–  No le he dicho nada a Samuel, es mi jefe y ni siquiera sé qué clase de relación busca él ni lo que quiero yo. – Se resignó Norah. – Lo único que puedo hacer es esperar y ver qué pasa mientras disfruto de su compañía, y no estoy hablando solo de sexo.

Tras pasar por su casa para cambiarse de ropa, Samuel se dirigió a la oficina y se reunió con Josh y Tom antes de que llegara Gerard Benson a la oficina. Rápidamente, ambos se pusieron al día sobre las condiciones que Benson les hacía cumplir y así estuvieron hablando hasta que Josh comentó:

–  He pasado la noche con Amy en su casa y esta noche he vuelto a quedar con ella para salir a cenar.

–  Yo he pasado la noche en casa de Norah y esta noche también he quedado con ella para salir a cenar, aunque espero terminar la noche en mi casa y disfrutando de su compañía. – Le contestó Samuel. – Si les apetece a las chicas podríamos ir los cuatro juntos a cenar.

–  Llama a Norah y pregúntaselo, estoy seguro que estarán juntas en este momento. – Le animó Josh.

Samuel no se lo pensó dos veces, sacó su teléfono móvil del bolsillo de su chaqueta y llamó a Norah.

–  ¿Si? – Respondió Norah sin pararse a mirar quién la llamaba.

–  Hola pequeña. – Le dijo Samuel sonriendo al escuchar su voz.

–  ¿Samuel? – Preguntó sorprendida. – ¿Va todo bien?

–  Sí, te llamo porque estoy con Josh y me ha dicho que había quedado con Amy para salir a cenar y tomar una copa, así que hemos pensado que podríamos salir los cuatro juntos si os apetece. – Le dijo Samuel esperando que la idea le agradara.

–  Justamente Amy y yo estábamos hablando de eso ahora mismo. – Le confesó Norah.

–  Enviaré a un coche a buscaros a casa a las seis para que os traiga a la oficina, para entonces espero que ya haya terminado la reunión. – Le dijo Samuel y preguntó: – ¿Dónde queréis ir a cenar?

–  No sé, lo pensaremos y ya os lo diremos. – Le contestó Norah divertida. – Supongo que entonces sigo debiéndote una cena.

–  Supones bien, preciosa. – Le dijo Samuel sonriendo ante el tono divertido de la voz de Norah. – A las seis os pasará a buscar Henry, es un agente privado de seguridad. Os traerá a la oficina y así nos iremos los cuatro juntos, ¿de acuerdo?

–  De acuerdo, nos vemos luego.

–  Hasta dentro de un rato, pequeña. – Se despidió Samuel antes de colgar.

Gerard Benson llegó a la oficina y la reunión comenzó. Samuel llegó a ponerse furioso durante aquella reunión, ya que Gerard quería rebajar el presupuesto más de lo que ellos podían permitirse.

A las seis en punto de la tarde, Henry llegó a casa de las chicas y las recogió para llevarlas a la oficina de la empresa de Samuel, dónde él, Josh y Tom continuaban reunidos con Gerard Benson.

Carmen, la recepcionista de la oficina, una mujer de mediana edad muy elegante, hizo pasar a Norah y Amy a una pequeña sala de espera que había junto a la sala de reuniones donde estaban Samuel y Josh.

Por mucho que se esforzaron, no consiguieron que Gerard Benson firmara el contrato pero al menos consiguieron que siguiera pensándolo. Los cuatro hombres salieron de la sala de reuniones y se encontraron con Amy y Norah. Ambas se pusieron en pie al verlos salir y, cuando Norah vio a Gerard, exclamó:

–  ¡Gerard!

Gerard sonrió al verla y la abrazó alzándola en brazos para hacerla girar en volandas. A Samuel no le gustó nada descubrir que se conocían y mucho menos que las manos de Gerard Benson tocaran y abrazaran a Norah, pero todavía le gustó menos oír lo que dijo Gerard:

–  Norah, pensaba que también pasarías el fin de semana en Palmville.

–  Llegué a la ciudad ayer por la tarde, pero el viernes regresaré a Palmville para pasar el fin de semana con mis abuelos. – Le respondió Norah.

–  Llámame si te apetece salir a tomar una copa, quiero la revancha al billar.

–  Cómo quieras, pero ya sabes que acabarás perdiendo. – Le dijo Norah burlonamente. Su mirada se cruzó con la de Samuel y vio que estaba furioso, sus ojos eran de un gris oscuro que daba miedo y dedujo que Gerard era el causante de sus problemas en la oficina. Tratando de arreglarlo, se volvió hacia a Samuel y le preguntó con una amplia sonrisa en los labios: – ¿Podemos irnos ya?

Samuel se acercó a Norah lentamente, le dio un leve beso en los labios, la abrazó con posesión y le dijo:

–  Cuando tú quieras, preciosa.

Tom se esfumó de allí con discreción, Norah y Amy saludaron a Josh, Samuel y Gerard y les aclararon que se conocían de Palmville, pues Gerard también había crecido en el mismo pueblo que Norah y Amy. Se despidieron de Gerard en el parquin y se dividieron en dos coches para llegar al restaurante al que las chicas habían decidido ir. Amy se fue con Josh en su coche y Norah se subió en el coche de Samuel cuando él le hizo un gesto para que fuera con él.

About Rakel Relatos

Mi nombre es Rakel,tengo 30 años y vivo en Barcelona.Soy una aficionada a la escritura y la lectura sobre todo de novelas románticas y eróticas.Siempre me ha gustado escribir y en abril de 2013 me animé y cree un blog en Blogger. Los relatos de Rakel. Tras poco más de dos años y medio , inicio una nueva etapa en wordpress.En mi blog podréis encontrar relatos y novelas en las que el amor, el sexo y las aventuras son los protagonistas.¡Gracias por vuestra visita!

6 Comentarios

  1. Rakel, me encanta! Escribe un libro por favor, porque eres sensacional ehh!!! tus historias enganchan….y asi no tendrja que esperar una semana más…. jajajja

    • Jajaja, mil gracias Míriam! Estoy escribiendo una historia con intención de publicarla, pero me faltan horas… Hay algunas historias en mi blog, novelas cortas, pero son antiguas y están poco elaboradas, escritos subidos sin revisar, jejeje.. Besitos y feliz noche guapa!

      • Pues te animo con todas mis fuerzas a que sigas cada día un poquito, encuentra ese momento idóneo para ir adelantando, porque escribes de manera que consigues enganchar y que el lector desee saber más y más, al punto de no querer soltar el libro, y eso es éxito seguro. Suerte en tu andadura!!

  2. Rakel como te atrapa esta historia es genial opino igual que miriam deberías escribir un libro.me encanta un abrazo

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