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Duermen las flores

Duermen las flores

¡Oh! Si las flores duermen, que dulcísimo sueño.

Este verso de Bécquer volvía una y otra vez a la memoria de Belén, lo descubrió en labios de su abuela cuando le mostró un libro del poeta. Recordó cuando le regaló su primer libro de Gloria Fuertes, y cómo recitaba jugando con la entonación de los animales. Una sonrisa aparecía en su rostro siempre que evocaba ese momento.

Desde la ventana de su habitación, veía un parque comparable en extensión al Retiro madrileño. Cada cambio de estación era un espectáculo, las tonalidades cromáticas la maravillaban. A ella que tanto le gustaba dibujar y jugar con los pinceles, tenía ante si la gama más amplia de colores que pudiera imaginar.  En ese dormitorio, junto a la cama, conservaba intacta el hada que le regalara una amiga de su abuela. Desde ese día la tuvo en su mesilla de noche, para ser lo último que viera antes de dormir y tener bellos sueños. Era primavera, y por la mañana temprano salió a correr por el parque antes de comenzar sus quehaceres habituales. Se concentraba tanto en el ejercicio y en repasar mentalmente su agenda, que no prestaba atención a su alrededor. Cuando las flores aún estaban bañadas por el rocío Belén detuvo su carrera al oír que la llamaban. Miró en todas las direcciones y no vio a nadie, se encogió de hombros y continuó su camino de vuelta a casa. En todo el día no se acordó del curioso incidente matinal. Al acostarse miró como de costumbre al hada y sonrió. Clareaba de nuevo cuando, enfundada en su chándal, salió al parque y al llegar al mismo lugar volvió a escuchar que le decían: Belén. Belén. Se giró y no vio más que las plantas de costumbre, con unas flores a medio abrir empujadas por las gotas de escarcha. Y así un día y otro… Llegó a pensar que todo era fruto de su imaginación. Quizás debiera cambiar de recorrido según se acercaba al mismo paraje  oyó de nuevo su nombre, aunque esta vez notó que los pétalos de una flor se agitaban y la gotas de agua resbalaban hacia el tallo. Se aproximó a ella para admirar su belleza antes que los rayos del sol la secara. Entonces escuchó: – Belén, todos los días nos despiertas muy temprano- se quejaba la flor. La miró desconcertada y le preguntó: ¿de veras os molesto?- – Si. Por favor, ¿te importaría dar un rodeo? – replicó ésta- pasó sus dedos suavemente por los pétalos a modo de caricia y le dijo: mañana no os espabilaré.  Cambió su ruta y no escuchó más su nombre por el parque, pero tenía una duda y como hacía desde niña, pensó en consultárselo a su abuela cuando la llamara por teléfono. Seguro que ella lo sabría, sin embargo no sabía como decírselo. Al fin concluyó hacerlo como ella le había enseñado, planteando la cuestión directamente.      -Abuela, ¿duermen las flores?

 

Toñi

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7 Comentarios

  1. Hola Toñi qué bonito, con tu permiso y sin ánimo de quitarle todo el encanto de tu escrito, me pongo en la voz de la abuela “claro que duermen las flores!!! ¿no has visto las delicadas campanillas? la luz y la temperatura le afecta a sus delicados órganos sexuales, el polen podría humedecerse,…” en botánica le llamamos “nictinactia” a ese compartimiento de la flores durante la noche. Un beso

  2. Claro Joseme te agradezco el comentario, pues no sabía el nombre del hecho en sí, la foto que ie acompaña están dormidas. Besitos

  3. Que preciosidad de historia. Algo tan nimio para algunos y tan preciado para otros como son las flores y la alegría que dan a la vida y a la vista. Me ha encantado tu relato!! Precioso de verdad!!

  4. Toñi una preciosidad cielo el micro me ha encantado mucho a mi me encantan las flores y más para regalarlas a las preciosas mujeres como tú. Un abrazo

  5. Qué bonito relato, Toñi. Me encantó la delicadeza con la que escribes y la pequeña historia que nos has traído. La cómplice relación entre abuela y nieta me ha enternecido y recordado a mi difunta abuela. No he podido evitar sonreír al acabar de leerlo.
    Gracias por compartirlo, besotes! 😉

  6. Precioso.
    Las flores no sólo duermen, viven.
    Muchas gracias :))

  7. Gracias a todos por vuestra amabilidad amig@s ya sabéis besitos tan suaves como las flores.

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