Delante de una página en blanco…

Delante de una página en blanco, cuando aún no has escrito nada, te sientes la persona más libre del mundo. En ese momento puedes elegir qué hacer, qué escribir; sobre qué o quién. Y la decisión es única y exclusivamente tuya; eres el dueño absoluto de tus palabras y de tus deseos.

Delante de una página en blanco puedes desmontar un mito, hablar de un libro, contar al mundo tus deseos, tus anhelos, tus fobias; puedes dedicar al amor de tu vida la mejor de las declaraciones; desear un feliz cumpleaños o entrevistar a alguien interesante. Puedes, incluso, intentar hacer un relato por entregas que se convierta en una historia tan real que, al leerla días después, pienses que está copiada de la vida cotidiana.

 Delante de una página en blanco puedes contar, a todos los que te dedican unos minutos, qué lugares de los que has visitado te han encantado y cuáles te gustaría conocer; puedes recordar con todo tu cariño a los que ya no están con nosotros y brindar con ellos por el año que viene. Puedes salir a pasear y sentarte en un banco de un parque cualquiera a imaginar cómo será tu vejez… Todo eso está en tus manos justo cuando te sientas delante de esa página en blanco; esa página a veces temida y odiada, y otras, cuando estás concentrada y sabes qué quieres expresar, tan deseada.

Muchas veces te gustaría escribir en ella de todo; sin orden ni concierto. En algún momento piensas: “voy a escribir todo lo que se me ocurra”. Claro que luego lo borras, porque en realidad, la página en blanco no puede con todo; el peso de las letras y de las ideas le puede. A veces.

 

Voy a por mi próxima página en blanco. Esta ya la he llenado.

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3 respuestas a Delante de una página en blanco…

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  2. Escribe lo que enseguida te viene a la memoria puede ser un relato, una carta, una fantasía o una realidad. lo único que hay que hacer es enfrentarte a un papel en blanco. Un abrazo

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