De vuelta a casa luz naranja

y cinco sombras estiradas.

Atrás un campo de fútbol

de cuatro piedras en la plaza.

Ahí van los niños de la calle,

sucios, polvorientos, magullados.

Hablan de todo lo que han hecho

flotando en alegres carcajadas,

diversión acumulada hasta

el siguiente día en las miradas.

El mañana aún no tiene importancia.

La calle era el destino

en las largas y lejanas tardes

de aquellos veranos

en que incluso la vuelta a casa,

podía ser una aventura

que recordar durante toda la vida.

About José Antonio Rivas