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Categoría: CUENTOS (página 1 de 8)

Un cuento (del latín, compŭtus, cuenta), es una narración breve creada por uno o varios autores, basada en hechos reales o ficticios, cuya trama es protagonizada por un grupo reducido de personajes y con un argumento relativamente sencillo. Aquí encontrarás cuentos de todas clases, y todos los géneros.

Mi Angelus

Sonríe! a la vida

 

La muerte de la madre de Sofía, había caído como un jarro de agua fría, Sofía estaba desolada y triste pero a sus 18 años tuvo que sacar fuerzas y reponerse enseguida porque tenía que cuidar de su hermanita Marta, de tan solo 6 años del segundo matrimonio de su madre. Su padre la abandonó cuando todavía era un bebe, así que creció solo con la figura materna. Solas sin nadie, sin recursos económicos, podían vivir de lo que los vecinos les daban, Sofía encontró un trabajo precario pero le permitía quedarse con su hermana porque de lo contrario, los servicios sociales se la quitaban.
Se acercaba el cumpleaños de Sofía, y su hermana Marta decidió hacerle un precioso regalo por lo bien que la cuidaba, y le daba todo su cariño. Un día paseando por la gran avenida donde estaban todas las tiendas de lujo, se paró delante de una joyería donde había un precioso collar con turquesas, Marta se quedó paralizada por tanta belleza y pensó que ese regalo sería para su hermana mayor.

Sin pensarlo entró en la tienda, había un señor detrás del mostrador, con gafas, poco pelo y cara de pocos amigos.
-Hola buenas tardes, me llamo Marta y quería ese collar de color azul turquesa.
-Hola Marta, yo me llamo angelus, y dime preciosa, tienes dinero para pagar ?
-Si señor, tengo dinero mientras se metía la mano en el bolsillo del pantalón, sacó unas monedas que su hermana le había dado para que las guardara.
-El señor miró las monedas, miró a la pequeña y carcajeó fuerte, y cada vez más fuerte, hasta parar en seco.
-Dime Marta, y para que quiere una niña un collar tan bonito? – preguntó Angelus
-Pues mire, señor lo quiero para regalárselo a mi hermana mayor, que desde la muerte de mi mama no ha parado de darme su amor, cuidarme y sacrificar su juventud para que no me lleven los servicios sociales, y principalmente sabe qué? porque casi nunca sonríe y quiero que lo haga.
-Mira Marta ese collar vale mucho dinero sabes?,  pero dime lo quieres para regalo?
-Si claro, señor.
-Toma Marta, ahora ten cuidado y no lo pierdas, dijo Angelus.

A los pocos días, entró a la tienda una joven preciosa de ojos azules, cabello rubio y un rostro angelical, se dirigió al mostrador y dijo :

-Perdone señor me llamo Sofía, y este collar es de su tienda?
-Si es de aquí, -contestó
-Cuanto cuesta este collar?- le preguntó Sofía
-Mire señorita esa información es entre mi cliente y yo.
-Pues mire señor se lo devuelvo porque mi hermana solo tenía unas monedas, que yo le dí y no podemos pagarlo.
-Sofía, sabes una cosa, ese collar ya está pagado y sabes como, me lo pago tu hermana con la bondad, la sinceridad y una sonrisa preciosa, y es más te lo quería regalar porque desde la muerte de vuestra madre no has vuelto a sonreír, así que ese collar es suyo señorita.
– Y te diré otra cosa mañana quiero que empieces a trabajar aquí que yo ya soy muy mayor y quiero vivir lo que me quede de vida sonriendo como me enseño la pequeña Marta….

Por fin Angelus sonríe.

 

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La niña

 

LA NIÑA

 

Hace unos días me pasó una curiosa experiencia que me gustaría compartir con vosotros. De ella extraje una gran enseñanza, y creo que lo justo es compartirla.

Estaba yo sola, descansando, en el sillón de mi casa, cuando escuché una vocecita infantil que me decía:

—¡Hola! Hace mucho que no juegas conmigo, te echo de menos. ¿Qué pasa? ¿Qué ya te has olvidado de mí?

Podréis imaginaros el sobresalto que me llevé, puesto que yo estaba sola en casa, pero imaginé que estaría soñando. La cuestión era que yo escuchaba su voz muy cercana a mí, pero no veía a nadie a alrededor. Y además yo me sentía muy despierta, así que ya dudaba incluso de que fuese un sueño lo que estaba viviendo. ¿Alguna experiencia sobrenatural, tal vez?

—¡Hola! —le respondí. —Perdóname, pero ahora mismo no sé quién eres. De hecho, ni siquiera sé si eres real.

—¡Lo sabía! ¡Ya te has olvidado de mí! ¿Pero cómo es posible? ¡Con lo bien que lo hemos pasado juntas!

La voz de la pequeña empezaba a quebrarse, como si fuese a romper a llorar, y yo, que no tengo hijos y no sé manejarme bien en estas situaciones, intenté arreglar la situación lo mejor que pude.

—No llores, por favor. Seguro que no me he olvidado de ti. Es solo que en los últimos tiempos estoy un poco descentrada y no me entero muy bien de las cosas. ¿Puedes decirme quién eres, por favor? Y, sobre todo, ¿dónde estás? Puedo oírte, pero no puedo verte, y yo hace un ratito estaba completamente sola en casa—le supliqué.

—¿Cómo que dónde estoy? ¿Pues dónde voy a estar? ¡Donde siempre! ¿Dónde quieres que esté? ¿Has olvidado que tú nunca estás sola, que siempre estoy yo contigo? Hace tiempo lo pasábamos muy bien juntas, jugábamos mucho, pero luego creciste y con eso de la madurez, te has olvidado de mí…

¿Que la niña estaba conmigo? ¿Que habíamos jugado mucho juntas? ¿Que me había olvidado de ella al crecer? De pronto, una lucecita se encendió dentro de mí. ¡Vaya aviso! No quiero ni pensar en lo que hubiese podido ocurrir si ella misma no viene a avisarme. Y es cierto, ya no me acordaba. Era para darse cabezazos contra la pared.

—Tranquila, ven aquí que te abrace. Por poco me olvido de ti, ¿sabes? Pero por suerte has venido a recordarme que siempre tenemos que estar unidas. A partir de ahora, te dedicaré más tiempo y jugaremos más juntas, ¿vale? Y recuerda que te quiero —le dije, abrazando su pequeño cuerpecito de niña.

La niña sonrió, dio su trabajo por finalizado y volvió al lugar de donde había salido. Yo decidí comenzar a cumplir mi promesa en ese preciso instante, así que me levanté del sillón, encendí el equipo de música a todo volumen y comencé a bailar y a brincar como una loca.

Después me enfundé mi abrigo, salí a la calle y comencé a tocar los timbres de las casas, mientras salía corriendo para que no me pillaran. Hasta que llegué al parque y pasé un buen rato montada en el columpio, cada vez más alto, cada vez más alto, hasta casi dar la vuelta por completo.

Cuando llegué a casa, no podía parar de reírme a carcajadas, me encontraba más relajada que nunca y casi podría decir que hasta feliz. Mi niña interior y yo lo habíamos pasado en grande.

Recordad que todos nosotros llevamos dentro el niño que fuimos. No le olvidemos y démosle el cariño y la diversión que se merece. De lo contrario, la rutina y la desidia se apoderarán de nuestras vidas, y eso es algo que no nos podemos permitir. ¡Pasadlo bien jugando con vuestro niño interior!

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Seis minicuentos de La Hechicera

Hechizo.

Es ese polvo mágico  que vaciaste en mi corazón con el resultado innegable de amarte por siempre perdida en la marea irrefrenable de tus ojos.

UNO

La hechicera se encontró sobre el puente los ojos más hermosos; lo que por primera vez en sus cientos de años pudieron enamorarla.

Bruja, hechicera no importa cómo él la llamaba.

Lo cierto es que con una sola mirada de sus ojos negros, él y ella se clavaban la dicha inmensa de saberse amados. Juntos, se extrañaban, se amaban, se esperaban y se hablaban de lunas eternas.

– En hechizo divino caíste en mis brazos Sentiste lo que antes no habías ni soñado Te acercas ahora sabiéndote atado A mi incienso divino, a mi ser amado

 

DOS

Él era ciego Sus ojos y su espíritu estaban cegados por su pasado y sus ideales gastados.  Su felicidad estaba bloqueada por los fantasmas que nacen de los dolores del alma. Cuando él recupere la vista, tal vez el brillo de ella ya no sea luz para su ser, más por el momento, en profunda tristeza anda pasos hacia atrás alejándose de la hechicera a la que deja postrada en el gélido olvido.

Ella, con el corazón en jirones, lo observa por el camino acompañado de temores y negándose a sí mismo el amor infinito.

-Me dejas sola, condenada a vivir sin ti y atada a una vida eterna de infelicidad, te condenas tú y me condenas a mí. Amantes eternos seremos porque nunca me vas a olvidar. Porque nunca te voy a olvidar.

TRES

La hechicera extrañaba tanto al caballero que creía verlo hasta en la luz de las estrellas.

Cuando estaba a punto, sólo un poco cerca de olvidarlo; él reaparecía de repente entre los murmullos de una plática o entre las notas de una canción.

Casi estaba convencida de que él no la amaba, cuando él se mostraba con los ojos iluminados por el amor haciéndole saber que de verdad; y aunque hubiera decidido alejarse, la llevaba dentro de sí con toda su alma.

La hechicera sabía; entonces, avisada por sus seres etéreos que sólo debía confiar.  Confiar y tener paciencia hasta que el caballero decidiera tomar el rumbo que lo hiciera quedarse a su lado, en esta vida, para transformarse en eternidad.

Confiar y tener paciencia. Pero. . . ¿hasta cuándo?  ¿Cuánto más ella puede esperar? En los cuentos, algunas hechiceras, también suelen morir de amor.

-Te espero, ¿mas cuánto puede esperar un corazón sangrante y abatido por extrañarte

 

CUATRO

La hechicera, en plena contradicción, latía hechizada por su amor.

Al caer la noche revivía la magia eterna de sus encantos, envolvía su alma, su ser y su cuerpo en una mística nube que lo cubre todo.

Él viviendo engañado, cada noche al recibir la luz de las estrellas, volvía a permitir que la magia poderosa del amor lo cubriera invadiendo también sus propios sentidos clavándose a sí mismo la condena irremediable de amarla hasta el final de sus días.

-Si sólo extendiera mi mano, podría acariciar su fina presencia, mas mi razón infernal prefiere tenerla cerca sabiendo que muero lentamente por su amor.

 

CINCO

Y hoy, la hechicera decide convertir su amor en volátil humo que recorrerá fronteras hasta que agotado, tal vez, decida regresar para ser fuego junto a ella.

Funde las estrellas y la inmensidad de la luna en un caldero que, junto con un pedazo arrancado de su propio corazón llegara hasta él, con la esperanza divina de que al recordar regrese a cumplir con los designios dictados desde otras vidas.

Ella, está segura que él regresará para cumplir la promesa eterna de amarse más allá del fuego de la hoguera.

Él percibe la magia y se bebe el encanto, avanza a su lado y . . . se regresa, invadido de nuevo por sus fantasmas y por sus temores que siguen siendo más fuertes que el infinito amos que vive hacia la hechicera.

-Tanto te amo, que el mismo hechizo de saberte mía, me aleja y me ata a los recuerdos y temores de mi presente pasado

SEIS

La hechicera quedó hoy atónita y embelesada de manera extraña. Abrió los ojos y percibió un extraño resplandor que poco a poco se convirtió en una dorada e invasiva luz. ¡Era ella misma!

Se abrazó a esa luz y fue capaz de verse a sí misma en escenas fugaces que le hablaron de su fuerza interna.

El más grande hechizo que ha podido vivir, es ése que la lleva a recorrer el universo en persecución de sus propios sueños No más ríos de sal, no mas añoranzas, no más esperas. Envuelta en su dorada luz, sus sueños, su fuerza y sus ilusiones llegará hasta donde su corazón la lleve. Aún más allá de ésta y otras vidas. Aún más allá de lo que nunca antes soñó

Aún sabiendo que él la ama, no lo esperará más

-Te dejo amándote con toda mi alma. Tal vez un día vuelvas a recuperar este amor infinito.

Mas, tal vez ese día mi amor infinito no seas tú.

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