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Capítulo XI EL CIEGO – Distancia y comenzar de nuevo

 

Desde el 3 de Enero de 2015 esta historia por capítulos ha estado en parada cardíaca, hoy la recupero y os la dejo aquí como anticipo de lo que será un día algo más… Gracias a todos por la larga espera, tenéis mi respeto y cariño sincero por vuestra inmensa paciencia

 

…. Como decíamos ayer….

 

Aquella tarde salir del hospital se acercó en autobús al centro de la ciudad, quería comprar el libro de poemas que tanto le había gustado a Pablo para regalárselo, porque finalmente en su cabeza la duda había terminado, ella había tomado ya la decisión de no seguir adelante con todo esto que la estaba, en definitiva, distrayendo de su vida habitual. Convencida de que este hombre y todo lo que a su alrededor se movía le quedaba lo suficientemente grande como para terminar de descentrarla. Y en este preciso instante era justo lo que menos deseaba, estaba pensando en comenzar a dar rienda suelta a todo lo que pasaba por su mente, y apuntarse a club de escritura le parecía lo más acertado para despejar la duda de si podría o no seguir adelante con aquel sueño que para ella significaba escribir y que por miles de razones siempre terminaba dejando aparcado.

 Esta vez era definitivo, tenía algún tiempo libre y desde luego no pensaba dejar el voluntariado que le ofrecía ese punto tan gratificante para su vida. Si había algo de todo punto que tenía muy claro, a partir de este día nada de hombres. Se conformaría con salir de vez en cuando con alguna amiga si se producía la ocasión y si no era así tanto daba, no era algo que considerase imprescindible en su vida, al menos de momento.

Así es que terminaría sus lecturas para Pablo cuando este finalizara su estancia en el hospital y se olvidaría de él para concentrarse en su vida, y en sí misma.

Durante el corto trayecto del autobús, y mientras contemplaba la tarde soleada. Aun a pesar que ya comenzaba el calor, en pleno frío, parecía una primavera adelantada. El tráfico intenso a esa hora dio para reflexionar aun más sobre algunos cambios que estaba dispuesta a ejecutar de una vez por todas a partir de ese momento. Cambios que desde hacía años se quedaban en un cajón como si fueran  cartas olvidadas, esta vez se dijo a sí misma, “seguiré adelante y muchas cosas van a cambiar drásticamente”, ensimismada oyó la voz de la grabación del bus avisando de su parada, y tuvo que darse prisa para no perderla, salió casi cuando la puerta se cerraba, y pudo observar al conductor como movía su cabeza de un lado a otro censurando su salida precipitada.

Caminó hacía su librería favorita, iba contemplando los escaparates como si hiciera siglos que no fuera de compras, y exactamente así era, hacía años que no se había molestado en tomarse una tarde para cambiar un poco su armario, comprarse algo nuevo de ropa de repente se le antojó algo atractivo, hoy no pararía, si quería llegar a la librería a tiempo no se podía permitir perder el tiempo. Pero se propuso ir de comparas al día siguiente y dedicarse la tarde a sí misma, para variar, sentando así un precedente.

Llegó finalmente a la librería y buscó donde sabía que encontraría el libro. Era casi una segunda casa para ella. Controlaba los cambios de los libros con sólo una mirada. Escudriñaba siempre los recientemente editados para ver si había alguno de sus autores favoritos, aunque prefería confiar un poco siempre en su instinto a la hora de elegir nuevos autores, siempre solía repetir antes de tomar alguna decisión sobre cualquier autor a leer un segundo libro. A partir de ese punto, ya lo incluía en su lista de interés, o lo descartaba definitivamente para no volver a leerlos, aunque en alguna ocasión, a alguno le había concedido incluso una tercera oportunidad antes de tomar una decisión final.

Ahí estaba el libro de poemas que tanto le había gustado a Pablo, lo tomó en sus manos y lo llevó a la caja para que se lo cobraran. Salió de la tienda  y volvió a quedarse atontada con los escaparates, si esta vez era apremiante, debía comprarse algo de ropa sin dejar pasar más tiempo, le daba la impresión de ir vestida de otra época.

Al pasar por una de esas tiendas nuevas de marcas se quedó embelesada con su aspecto, entró. Estaban a punto de cerrar y una de las dependientas se acercó para que probara un perfume de extractos naturales, le dijo que no que ella tenía un perfume al que le era fiel, pero ya a punto de salir, volvió sus pasos hacia atrás, y le pidió una muestra para llevar. Le gustó el nombre de la firma “Rituals” sencillo, pero intrigante, no lo conocía. Lo guardó en su bolso, lo abriría en casa.

Cuando llegó el led del teléfono fijo parpadeaba, le pareció extraño porque nunca la llamaba nadie. Se preocupo como siempre, quizás hubiera pasado algo, conecto el contestador para escuchar la llamada. Era su padre la instaba a acudir a la mayor brevedad posible al hospital, su madre se encontraba mal. Dejó todo lo que llevaba, el libro y el bolso, intentó auto convencerse de que no sería nada grave. Fue al cuarto de baño y cogió unas cuantas cosas imprescindibles por si tenía que quedarse a pasar la noche. Unas zapatillas de viaje, su cepillo de dientes, y pasta dentífrica. Metió todo en su bolso y salió de nuevo caminando muy deprisa. Cogió un taxi para no dilatar su llegada. Y en pocos minutos estaba entrando en urgencias, su padre se hallaba abatido en uno de los asientos de la sala de espera. Apenas la vio hizo ademán de levantarse pero ella lo evitó agachándose para abrazarle. Trastabilladamente le comentó que llevaba desde el día anterior con un malestar en su estómago, que había tomado anís estrellado en infusión, y que finalmente un día después decidieron llamar al médico y este decidió trasladarla de inmediato al hospital en ambulancia en la que habían venido, para estudiarla más detenidamente.

Que llevaba dos horas allí y que aun no habían salido a informarle sobre su estado. Se encontraba muy nervioso. Procuró por todos los medios tranquilizarle, pero era difícil conseguirlo, además tenía un humor de perros que emporaba la ya complicada situación. Por unos segundos se le pasó por la cabeza a velocidad de vértigo, cómo sería su vida si algo le ocurriera a su madre. El cambio sería enorme pues para hacerse cargo de su padre debería irse a vivir con él y dejar su casa, no le apasionaba la idea, y luchó con su imaginación para no permitirle volar, era fundamental centrarse en el presente, eso se esperaba de ella, que fuera quien intentará socavar la información sobre el estado de su madre. Pidió a su padre que esperase y se dirigió al mostrador pero justo en ese instante escuchó por el altavoz de la sala que llamaban a los familiares o acompañantes de su madre. Tomó del brazo y a su padre y un asistente con bata blanca les acompañó a una sala pequeña, había una mesa de despacho y tomaron asiento en las dos sillas al lado de la mesa, la puerta se abrió y el doctor les saludó. Todos se sentaron. A partir de ese instante todo lo que escuchó estaba envuelto en una nebulosa de la que le era difícil salir, la voz de fondo del doctor anunciaba que nada iba a poder hacer la ciencia para que aquella mujer pudiera sobrevivir a la crisis. Por añadidura les informó que sus últimas horas estarían en una UCI donde la entrada estaba limitada a unos minutos al día. Al menos les dejó entrar unos segundos para poder verla, quizás por última vez.

Unas horas más tarde se produjo la no por esperada mejor llevada noticia, su madre había muerto clínicamente.

Los días que pasaron a continuación la sumieron en un incesante ir y venir de su casa a la casa de su padre, ahora, trasladando alguna ropa para no dejar a su padre sólo, una vez más su privacidad quedaba aparcado. De nuevo la vida le jugaba una mala pasada, y debía abandonar sus planes y todo aquello que le habría hecho ilusión hacer, quedando paralizado por tiempo indefinido.

Llamó al hospital para comentar al jefe del servicio de voluntarios que no podría ir en unos días. Supuso que seguramente eso sería el fin de su relación con Pablo, ya que en ese intervalo de tiempo que ella no podría asistir, el sería operado y después de todo que había sido aquel instante en una vida en la que todo parecía conjurarse  para que  se alejara  de aquel hombre que en el último año se había convertido en su mejor amigo. Quizás olvidar sería lo mejor, ya que hasta la fecha  había desequilibrado lo suficiente su vida, y eso con sólo rozarla de lejos.

Tal y cómo había imaginado una semana más tarde tuvo una llamada del jefe del servicio de voluntarios que le comunicaba la inminente operación de Pablo. Ya había perdido la noción del día en el que vivía. Tuvo que pedir unas vacaciones anticipadas para poder reorganizar su vida y cuidar de su padre, aun así todo eso no era lo peor. Volver a acostumbrarse a vivir con alguien la irritaba bastante, en ese año sola se había dado cuenta de que la soledad era su estado ideal, su equilibrio que de nuevo se ponía en peligro.

Recordó que tenía el teléfono de la mujer de pablo registrado en su móvil, y cuando se vio con la suficiente entereza como para soportar hablar de todo cuanto había acontecido, la llamó para preguntarle cómo había ido la operación. La mujer apenas la recordaba ya, todo había confabulado a su favor para alejarse de una forma indolora de él. La operación había ido bien, aunque ahora todo dependía de un prolongado periodo de recuperación, habría que esperar mucho para saber si sería o no definitiva o habría que someterse a otras intervenciones. Le tranquilizó saber que él se encontraba bien, aunque la frialdad de la voz de su mujer, le pareció demasiada tanto que no mostraba el más mínimo aprecio al hablar sobre él.

Cuando a las dos semanas volvió al trabajo tuvo que recuperar el tiempo perdido y por tanto estuvo lo suficientemente ocupada como para alejarse de todo lo que no era su vida diaria, el cuidado de su padre, asimilar las medicaciones y las consultas a las que él debía asistir. Se sintió tan lejos de todo lo que había vivido en el último año que casi le pareció que nunca hubiera ocurrido.

 

 

@carlaestasola

Extremadura 3 de Noviembre de 2016 a las 19:00

(A la misma hora en que se hace público el nuevo gobierno de Rajoy)

 

 

1 Comentario

  1. Es luminosa tu prosa Carla, tal vez como el sublime embarazo de ese violín arrullado por los arpegios de Dvorak.
    Abrazote tesoro

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