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Relatos,poesías,poemas y literatura

Autor: Marina Collado (página 2 de 15)

Aire fresco y puro

 

 

 

Con todo el esplendor con que los prados y jardines florecen en primavera, con esa explosión de vida en que renacen las ilusiones, así me siento hoy al contemplar la vida con otra mirada, con la mente despejada sin nubes de tormenta, con la sonrisa relajada de quien no ha agotado el tiempo y piensa que la vida aún le depara sorpresas, que si algo perdió en el camino, las ganancias recompensaron las pérdidas.

No se acaban los destellos de luces que el firmamento emana, no se terminan los sueños por las melancolías de otras tristes mañanas, no se rinde el corazón que en su empeño de amar no ceja, no se agota la ilusión por duros que sean los tiempos.

La simple razón de vida que hay en cada respiración es suficiente para mantener en el alma el mismo anhelo que se tuvo en otras primaveras, de esperar que nuevos rayos de sol  con brío se deslicen por el cuerpo dando aliento al alma y nuevo ardor penetre en los corazones adormecidos.

Fusión con la armonía de un pensamiento templado, ojos con que se miran y se aceptan los retos y los cambios que la vida tal como viene va marcando. Sol resplandeciente que ahuyenta los temores que al cuerpo maltrataba, deteniendo el miedo que parió miles de oscuras soledades, aplacando el dolor que encontró alivio a través del llanto.

Aire fresco y puro entra a raudales por las ventanas que por fin se abrieron sin esfuerzo. Impregna de oxígeno cada rincón de la estancia ventilando la atmósfera que permanecía viciada por la retahíla de inútiles pensamientos. Se hizo el día dueño de la luz y aniquiló las sombras con su potente fuerza. Tras los cristales queda grabado el recuerdo de las mañanas que ya no son, eclipsadas quedan por la luz del nuevo sol y ocultas  se mantienen tras la espesa niebla.

 

 

 

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Vacío

 

 

 

 

De manera incesante se pregunta de dónde viene, cuál es el origen del vacío que lleva dentro de sí. Un vacío profundo que le daña y le perfora las entrañas y que por más que intente llenarlo jamás lo consigue.

A lo largo de su vida ha experimentado infinidad de cosas, unas buenas otras no tanto, pero la vida es así, un compendio de pequeñas cosas, unas mejores y otras peores. Sabe que no hay felicidad perpetua, pero incluso en los mejores momentos, siempre ha llevado sobre sí esa sombra, mezcla de tristeza y de añoranza por algo que nunca ha sabido con exactitud de qué se trataba. Siente en su fuero interno una carencia absoluta, una necesidad, necesidad imperiosa y urgente de amor.  Cuando piensa en ello más detenidamente siempre le asalta la misma idea, el mismo pensamiento: ¡necesito amor! Se interroga a sí misma preguntándose qué es lo que quiere en este momento, qué es lo que necesita y, la respuesta suele ser la misma: AMOR.

Su concepto del amor quizá lo tiene demasiado idealizado, ella se considera una mujer sumamente romántica, (aunque no haya dado en su vida grandes muestras de ello de cara al exterior) y, a pesar de haber tenido diferentes parejas en ninguna de ellas ha hallado esa plenitud, esa entrega mutua, ese dar y recibir sin pedir, ese compartir todos y cada uno de los momentos, de disfrutar juntos de las pequeñas grandes cosas cotidianas. De esas discusiones que al final se resuelven sin conflictos y solo quedan en cambios de impresión y en un acercamiento de posiciones y conocimiento mutuo basado en el respeto de opinión de cada uno como seres individuales y distintos y que nos identifica como personas únicas.

No, no ha experimentado en su piel lo reconfortante que es un abrazo en cualquier momento, sin más, unos besos dulces y al mismo tiempo apasionados. Nadie le ha susurrado al oído palabras tiernas y cariñosas, nadie le ha dedicado un “Te quiero”… Siempre fue de mujer dura e insensible por la vida, en el sentido de que creía más en los hechos que en las palabras en sí, pero ahora se da cuenta que no tuvo ni una cosa ni la otra y que le restó importancia precisamente a lo que tanto significado tenía para ella: sentir dentro de su interior que es amada con demostraciones de afecto y también con tiernas palabras de amor. Siempre creyó que las palabras si no van acompañadas de actos, de hechos, no sirven de mucho ya que pueden resultar contradictoras. No tiene ningún valor que alguien te susurre lo mucho que te ama si no se expresa también con hechos.  Como se suele decir, las palabras se las lleva el viento, por tanto, ambas cosas deben ser complementarias, al menos, esa es su creencia.

A veces piensa que ese amor que tanto añora sólo sea producto de su imaginación y de sus sueños y que no se halle en esta vida o en ninguna de las que le queden por vivir o, quizá no sea el momento para ella y deba conformarse con seguir soñando con un amor que no existe en la realidad. Pero si no existe…¿cómo puede echar tanto de menos y añorar hasta el dolor algo que no hay?  ¿Será entonces esa no-existencia el origen del profundo vacío que siente?

 

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Tarde de lluvia

 

 

 

 

Escucho el melancólico sonido de la lluvia al caer en esta fría tarde

de invierno en la que la noche se solapa con el día, en la que los

recuerdos se unen al monótono compás del aguacero de notas.

 

Tras los cristales, llegan a mí los armónicos acordes de viejas

melodías que despiertan las nostalgias de lo vivido, del tiempo que

inexorable y sin a penas darme cuenta se va consumiendo en

una inhalación, en lo que tarda en producirse un suspiro.

 

Vivencias de múltiples formas y colores que en la memoria quedan y

espontáneas surgen, traspasando el ciego visillo de lluvia sin que

tenga que forzar el recuerdo en esta emplomada tarde que invita al

acomodo y en la que la mente cede a la voluntad del pensamiento.





 

Sonsonete de suave entonación que me adormece, fluye mi

pensamiento y se envuelve con las distintas emociones que emergen

por la música constante que golpea tras los ventanales y en su

persistencia se abre paso a través del canal que conduce al lugar más

interno de mi ser, a mi esencia.

 

Lluvia silenciosa, sin tormenta, copiosa y urgente, diluvio universal

de palabras suspendidas en la atmósfera del tiempo. Extraña

sinfonía que impregna el corazón de aromas de extraña mezcla,

ácidos y amargos, dulces y salados, jóvenes y rancios, pesados y

ligeros, oscuras mañanas y atardeceres cálidos.

 

Se funde la lluvia ahogando el llanto, escabrosos y profundos

sonidos en el silencio se ocultan evitando ser recordados, más no

cesa el agua de caer y tras la densidad de la lluvia a penas se

vislumbra el reflejo de vida en las ciudades, solo queda el empañado

lamento de un pasado que se manifiesta en la persistencia del agua

del lento transcurrir de una fría tarde del oscuro invierno.

 

 

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