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20 MINUTOS

Nunca pensé que llegaría a subir a ese tren.

7:39 Atocha (andén)

Ella abandonó unos segundos su móvil, mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas. Reparó en mí un instante. En sus jóvenes manos, subí dos escalones, entré…

Ni un minuto de retraso.

Ojeó rápido las páginas, pero de repente el led de su móvil parpadeaba nuevamente, me deja en el asiento y vuelve a su wasap

 

7:47 Villaverde bajo

Tanto escribir, apenas se dio cuenta de que ya había parado el tren y era su estación. Abandonó el asiento precipitadamente, y yo quedé tendido y sólo en aquel asiento del vagón de nuevo.

El hombre del traje me mira desde su asiento, pero no se atreve a cogerme. Con un ademán despistado, eludiendo las miradas del resto de los pasajeros, finalmente da cuenta de mis páginas apresuradamente.

 

7:55 El Casar

Espero que esta vez, este caballero me lleve con él. Me doble entre sus manos con la avidez a medio saciar, para dar cuenta de la lectura en otro momento más relajado.

Pero finaliza la lectura y de nuevo me abandona en el asiento…

Noooo, ¡no lo hagas!

 

8:03 Pinto

El joven que escucha música heavy con sus cascos también cae rendido a mis encantos. Me toma en sus brazos, el sí, seguro que esta vez, me deja permanecer a su lado. ¡Buena señal!, me enrolla en una suerte de canuto y da pequeños golpes a los respaldos de los asientos antes de dirigirse a la puerta de salida.

Estoy tan contento, que los saltos entre respaldo y respaldo, no permiten que se enturbien mi tersura y mi perfume a tinta fresca.

 

8:10

Desciende los dos escalones que le separan del andén y camina ligero hacia la salida de la estación, pero en uno de los bancos lo ve…

Apesadumbrado y maloliente, sucio y con un bocadillo recién rescatado de una papelera cercana, sacia su hambruna de horas sin nada que echarse al cuerpo.

El joven se conmueve, saca unas monedas de su bolsillo y me desembaraza del canuto en el que me había reliado.

-¿Me dejas el periódico chaval? Si es que ya lo has leído, claro…

-Toma quédatelo y ten un buen día, ¡hasta luego!.

El hombre de las manos sucias me está mirando al revés, ainss que me temo lo peor, este no me va a valorar como merezco.

Descuidadamente separa en dos haces mis hojas, las aplana en el banco donde se haya sentado y coloca el trozo de bocadillo restante encima de la sección de Horóscopos.

No, ¿dime que no va a hacerlo? –ruego, pido clemencia silenciosa…

Y arrebuja mi cuerpo en torno a ese bocadillo grasiento, lo está haciendo…

Un día más.

Nunca llegaré al final de la línea, aquí se acaba mi trayecto.

Después de haber sido fruto de la lectura de varios pasajeros, podría haber seguido de mano en mano todo el día, como otros días lo hago.

Pero hoy no, de nuevo envuelvo un bocadillo, y probablemente esta noche cuando con la primera helada nocturna recupere el bocadillo de su bolsillo y se tome el último blocado, terminaré calentando sus manos unido entre otros compañeros al fuego de una hoguera callejera.

Efímera la vida de este que les habla y que tiene nombre, 20Minutos, periódico gratuito para los ciudadanos, un servidor.

photo

 

@Carlaestasola

para El Poder de las Letras

6 Comentarios

  1. Hola Carla, me ha gustado, esos 20 minutos pasando de mano en mano, lo he vivido en el metro, en el autobús, me has hecho recordar instantes de mi vida pasada. Un abrazo

  2. marijoseluquefernandez

    21 Febrero, 2016 at 09:19

    Quien no ha vivido este viajes, pobre!! es cierto que como a las personas que pasan a nuestra vera, cada día, lo obviamos, lo usamos mientras es útil para nosotros.

    Me encantó tu viaje Carla. …. Esas descripciones …..

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