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ME FALTÓ TIEMPO PARA HABLARTE DE MI AMOR

Lo que te quise decir y me faltó tiempo, lo que te quise contar

y por falta de valor  las palabras a mi boca no acudieron.

No pasó del pensamiento, enmudeció mi voz conteniendo en la

 garganta una explosión de palabras bellas.

Frases silenciadas, lenguaje sin letras, palabras nacidas en el

corazón,

sinceras palabras de amor que en el aire quedaron muertas.

Diálogo íntimo con el que se expresa el alma cuando la voz no

llega.

No te pude contar que me quemé en mi fuego, no me atreví a

decirte

la forma desbocada con que mi corazón latía ni cómo mi cuerpo

ardía 

 en las brasas de su fuego, llamas de amor de pasión desmedida.

 Cobarde nunca fui pero  el miedo hizo acto de presencia,

se apoderó de mí, me paralizo y me  hizo su prisionera.

Angustiosa cobardía al pensar en tu rechazo, al saberte cerca

con extraña lejanía.

Cobarde fuí por amarte y mi amor no admitir ni ante mí ni ante

nadie. 

Cobarde por ocultar mi dolor tras una máscara de fingida alegría.

 Me sentí como el payaso con  lágrimas camufladas de felicidad

ficticia.

 Para que no supieras de este amor que me guardé en silencio,

para que tus ojos no advirtieran de qué hablaban mis

sentimientos.

Con un tupido velo la expresión del rostro me cubrí

para no dejar al descubierto la invisible amargura y el sangrante

desconsuelo.

Mordiendo y masticando, triturando y tragando este amor que

fue mi infierno,

este amor que en el tiempo se estancó dejando mi alma en duelo.

Mostrando sonriente la farsa de una felicidad supuesta ,

el fingimiento de una sonrisa con la que disfrazar el sufrimiento,

para que no descubrieras mi debilidad en las lágrimas que

adivinar pudieras.

Me falto tiempo para poder vestirme de valor y poder decirte

amor cuánto te amé en silencio.

Imagen de la red

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Sueños Dormidos

¡Cuánto tiempo ha pasado desde que te vi
En el espejo de mi alma,
En el resplandor de la fachada de mi amargo rostro!
En la rutina palaciega de esa vil sotana.

He venido a buscarte, a destaparte de tu soledad.
A desnudarte en mis sueños de libre libertad.
A descuidarme de perderte una segunda vez
Por las tripas enredantes de su ruin argucia, de esa nimiedad.

No permitiré que me desplacen otra vez.
¡Cómo no sentirme prisionero de esos sueños! Celoso,
Triste y oprimido por tus obras, despojo
De alma rota, de risas pendencieras y de besos de flor caduca de otoño.

Escapularios bendecidos para olvidarte, cuentas locas de Rosarios abstractos suben y bajan sumando agonías.

Arrugas me dejan tantos surcos como retoños tiernos,
Como monedas desdibujadas y manos encalladas
Que intentan ser dueñas de caminos,  de nadie eternos.

Esta noche, en la cama, sudoroso rebufo a carcajadas…
…y sueño contigo,
Hoy y siempre.
En la añascarada, irrisoria y falaciosa  mente disparatada que me abriga, sentimientos hacia ti suspiran. Y sueño contigo.

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ME / NOS QUEDA LA PALABRA

 

Lamentablemente ya no podemos seguir utilizando la famosa frase que en los años 70 era una de las consignas para todos los que desde la izquierda procuraban  escribir con libertad aun en un estado dictatorial seguía fluyendo entre las nuevas y viejas generaciones proclamando la libertad  “Nos queda la palabra”

“Si he perdido la vida, el tiempo,
todo lo tiré como un anillo al agua,
Si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre,
todo lo que era mío y resultó ser nada.
Si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los ojos para ver el rostro
puro y terrible de mi patria.
Si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.“

Sobre un inmenso poema de Blas de Otero, escrito en 1916, al que puso música Paco Ibáñez, que lo cantó y publicó en su segundo disco de la serie “España de hoy y de siempre” en 1967, poco después se realizó una mítica grabación en directo en el LP doble “Paco Ibáñez En el Olympia” (París, exilio de muchos españoles precisamente por el uso de la libertad de palabra)

Unos años más tarde, en 1971, el grupo “Aguaviva” grabó en un disco sencillo su propia versión de esta canción.

Una hermosa historia de la larga vida de un gran poema que me apetecía contaros, a colación de lo que en un principio era el motivo de este post, y que retomo, después de recrear los oídos con la música que hoy tiene todo el sentido. Aquella nuestra juventud dónde la palabra se convertía en protagonista y los cantautores en nuestra voz colectiva fehacientemente acallada desde las instituciones y la política represiva de la época.

Ahora que parece vuelve a resurgir la palabra con múltiples cantautores que reclaman nuestra atención, que nos dan tirones de orejas para que pongamos atención en lo cotidiano en las pequeñas cosas. Nos induce a lo sencillo de una mirada, de una caricia, un abrazo, el vuelo de gorrión, el olor de una flor, el sonido de la lluvia al caer, el mundo reflejado en un charco… ¿Qué sentido tendría todo eso sin poder buscar la forma de contarlo con palabras?

Difícil lo tienen mis queridos cantautores, muy difícil los escritores, los poetas en esta era de la IMAGEN en que nos ha tocado vivir.

Porque hoy buscamos la impactante velocidad de una imagen antes siquiera de poder llegar a expresar lo que estamos viendo, nuestra querida palabra ha pasado tan a segundo término, que ya ni siquiera ponemos atención a la hora de escribir.

Vemos a diario que en los periódicos de mayores tiradas se cuelan gazapos, frases mal expresadas, errores de dicción, de ortografía, incluso se comienzan a conjugar mal los verbos, pero cualquier cosa vale para que la inmediatez de la imagen sea lo suficientemente impactante, adelantando a la competencia, dando la noticia el primero. Y no, no debiera ser así.

No soy yo quien desde luego para corregir a nadie, ni es eso lo que pretendo que para eso están los lingüistas y nuestra Academia de la Lengua Española prebostéica y de lenta regulación, asimilación y puesta al día.

Sinceramente en este mundo en el que la imagen es la reina, no deberíamos olvidarnos que manque a algunos aún les pese, La denostada PALABRA sigue siendo a día de hoy la compañera intrínseca al ser humano y cuyo perfeccionamiento debería ser prioritario como la diferencia que nos aleja, al menos durante su uso, del resto de los animales.

@carlaestasola

Madrid día 23 de Febrero de 2017 a las 9:32

 

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