El poder de las letras

Página de escritores

Convivimos sin encontrarnos en una misma mente

convivimos sin encontrarnos en una misma mente

Formas parte de mi otra apariencia y eres yo y yo soy tú ,

convivimos sin encontrarnos en una misma mente, en un mismo cuerpo.

Sin piedad me aterrorizas con tus reclamos y mis piernas y mis manos paralizas con tus miedos.

 Tenerte cerca no quiero, eres opaca luz que nubla mis días y oscurece mi pensamiento.

¿Qué buscas en mí, qué pretendes con tu impulso?  No pienses que cederé ante tí por más que tu voluntad me impongas.

No habrá  rendición ni tregua, mantendré contigo hasta el final este último pulso.

No es un juego, no es una apuesta, la vida se va en ello,

no te proclamarás vencedor, a morir irás con tu terror a los infiernos.

Cobardía vil, pobre pensamiento sin agallas,

te escondes detrás de oscuras nubes de tormenta.

Agazapado ocultas tu inexpresivo rostro, malvives en tu oscuridad y me condenas.

No acabarás con mi cordura, no tendrás mi rendición,

no te daré la  la satisfacción de verme hundida en las miserias.

No seré tuya ni me vencerás,

lucharé hasta la extenuación para acabar contigo y tu  maldita posesión.

Pensamiento destructivo que te hospedas sin permiso.

Pensamiento que surges del foso en pos de desequilibrar la mente,

no entiendes de compasión, en perpetuo conflicto me mantienes.

Tus momentos de gloria llegan a su fin, volverás al eterno foso, oscuro pensamiento… volverás a tu caverna.

Imagen de la red

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el amor y los sueños rojos

El amor y los sueños rojos

Mi niña

el amor que me regalas cada día,

me hace ser pájaro entre las nubes

viento entre las olas

y audaz como el aullido del lobo

en una noche de estrellas azules.

Nuestro amor es una autopista

por donde transitan los sueños rojos.

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Déjame decirte

Inmóvil ante la frialdad de mi realidad,

Al sonido del latido de mi corazón.

Temor, ojos que me dicen adiós.

Extraña sonrisa la que me trastornará,

Siendo preso de mi silenció observaré,

De alguna forma más dolor evitaré.

 

Apenas puedo escuchar el palpitar de mi sien,

Bajo esa la luna de fuego,

Sabré que no soy yo quien muere,

Ni aquel que ya vive.

Solamente soy lo que soy,

Alma viajera.

 

Un ser confinado en la nada,

Sangrando en un trono de hielo esperare,

Día tras día te esperaré

Suplicando al calor de una suave luz.

 

Y ante la eternidad de tus ojos me rendiré,

De algún modo quiero sentirlo así.

Tal vez necesito partir, no sé, quizá.

Pero me devora la obsesión de no volver a verte

Como la noche devora a la luz.

 

Nunca me había sentido así,

Un sueño de deseo fragmentado en odio

Por el un simple adiós eterno

Aguarda en la oscuridad

Por la eternidad de tus ojos.

Solo déjame decirte Te quiero.

 

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