Relatos,poesías,poemas y literatura

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Ámame antes de que anochezca

  Brillo deslucido que se oculta tras el amargo reflejo que

enturbia la nostálgica y melancólica mirada,

 queriendo apagar el fuego del infierno que consume la vida y

devora por dentro.

 Hoguera silenciosa como purga  y castigo, pira en la que dejar arder

todo el desconsuelo reprimido.

Dolor de internas cicatrices ciegas, dolor que a medida que se calla en

el alma se clava y permanece.

Rictus desesperado de añoranza loca por no alcanzar la calma de la

cálida arena de tu costa.

Mudez de unos labios que marchitó el tiempo con su contenido

aliento.

Dejó de brillar el mundo en el peor momento, se adelantó con prisa la

noche y surgieron del infierno todos los inviernos.

¡Qué oscura pesadilla la que a su alma envuelve! Solo pidió un deseo.

Quiso amar y ser amada y a la luna le confió su anhelo.

Se negó el amor a hacer acto de presencia, huye despavorida tras los

cristales rotos en los que contempló su herida.

¡Ámame, le imploró al silencio! ¡Ámame y hazme tuya!

¡Deja que me embriague en tu néctar, deja que saboree la gloria y el

hechizo de tu magia!

 No me dejes en otras mil noches solitarias sin el dorado influjo de tu

brillo.

Devuelve a mi mirada la calidez que reflejó en otro tiempo, ámame

por este tiempo, un instante, un momento.

Abrázame y mece mi alma en un dulce canto de amor y esperanza,

antes de que el día caiga, antes de que anochezca,

antes de que el frío congele mi alma, antes de que el fuego se apague,

antes de que se agote el tiempo.

Imagen de la red

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Hipnóticas (juguete roto)

Hipnóticas

como el fuego de una hoguera.

Sus cortinas se pliegan

dejando al descubierto

las cristalinas ventanas.

Al brillo de la oscuridad abisal

de su negra mirada

donde me reflejo

desnuda de artificio

humedecida por las lágrimas

de sal de un planeado adiós

 

Nada es igual

el silencio la mata

se queda a oscuras

rodeada de montañas,

alineando letras

desordenada como una sala de juegos

todos fuera del cajón

como sus sueños

desgastados y sin pilas

desparramados por el suelo

listos para ser vendidos

 

¿Quién me compra unos sueños rotos de segunda mano?

Los vendo baratos

alguien los pisó,

y no fue accidentalmente

fue premeditado.

 

Como elefante entrando en una cacharrería

pateando sin rumbo,

salieron disparados.

 

No es la pared quien los golpeó

ni la fragilidad de sus piezas de chino todo a cien,

fue su pié

los dos

remató cual Mesi

para hacer daño.

 

Siendo juguete

¿Sabes que hiere más que un zapato?

haberlo desmontado antes

para saber exactamente dónde hacer daño.

 

Sentirse nada,

piezas de un puzle incompleto

inacabado,

incapaz de poder ser montado

no por la falta de alguna pieza vital,

por no llamar la atención

por ser feo

 

Si ingrato es ser juguete roto,

más ingrato aún es

serlo roto y feo.

 

Será por eso quizás

que en mi profesión elegida, honorífica, frustrada,

me hice abogado

de juguetes rotos  y feos,

feos y rotos.

 

@carlaestasola

 

Cualquier lugar o fecha serviría porque siempre hay y habrá juguetes rotos

Brindis por los que valoramos a los que padecen lo que nosotros padecimos, e intentamos cambiar el futuro, al menos el próximo. 

Antonio por favor no me acuses de escribir poemas tristes que no me salen alegres, lo siento.

 

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Mi Angelus

Sonríe! a la vida

 

La muerte de la madre de Sofía, había caído como un jarro de agua fría, Sofía estaba desolada y triste pero a sus 18 años tuvo que sacar fuerzas y reponerse enseguida porque tenía que cuidar de su hermanita Marta, de tan solo 6 años del segundo matrimonio de su madre. Su padre la abandonó cuando todavía era un bebe, así que creció solo con la figura materna. Solas sin nadie, sin recursos económicos, podían vivir de lo que los vecinos les daban, Sofía encontró un trabajo precario pero le permitía quedarse con su hermana porque de lo contrario, los servicios sociales se la quitaban.
Se acercaba el cumpleaños de Sofía, y su hermana Marta decidió hacerle un precioso regalo por lo bien que la cuidaba, y le daba todo su cariño. Un día paseando por la gran avenida donde estaban todas las tiendas de lujo, se paró delante de una joyería donde había un precioso collar con turquesas, Marta se quedó paralizada por tanta belleza y pensó que ese regalo sería para su hermana mayor.

Sin pensarlo entró en la tienda, había un señor detrás del mostrador, con gafas, poco pelo y cara de pocos amigos.
-Hola buenas tardes, me llamo Marta y quería ese collar de color azul turquesa.
-Hola Marta, yo me llamo angelus, y dime preciosa, tienes dinero para pagar ?
-Si señor, tengo dinero mientras se metía la mano en el bolsillo del pantalón, sacó unas monedas que su hermana le había dado para que las guardara.
-El señor miró las monedas, miró a la pequeña y carcajeó fuerte, y cada vez más fuerte, hasta parar en seco.
-Dime Marta, y para que quiere una niña un collar tan bonito? – preguntó Angelus
-Pues mire, señor lo quiero para regalárselo a mi hermana mayor, que desde la muerte de mi mama no ha parado de darme su amor, cuidarme y sacrificar su juventud para que no me lleven los servicios sociales, y principalmente sabe qué? porque casi nunca sonríe y quiero que lo haga.
-Mira Marta ese collar vale mucho dinero sabes?,  pero dime lo quieres para regalo?
-Si claro, señor.
-Toma Marta, ahora ten cuidado y no lo pierdas, dijo Angelus.

A los pocos días, entró a la tienda una joven preciosa de ojos azules, cabello rubio y un rostro angelical, se dirigió al mostrador y dijo :

-Perdone señor me llamo Sofía, y este collar es de su tienda?
-Si es de aquí, -contestó
-Cuanto cuesta este collar?- le preguntó Sofía
-Mire señorita esa información es entre mi cliente y yo.
-Pues mire señor se lo devuelvo porque mi hermana solo tenía unas monedas, que yo le dí y no podemos pagarlo.
-Sofía, sabes una cosa, ese collar ya está pagado y sabes como, me lo pago tu hermana con la bondad, la sinceridad y una sonrisa preciosa, y es más te lo quería regalar porque desde la muerte de vuestra madre no has vuelto a sonreír, así que ese collar es suyo señorita.
– Y te diré otra cosa mañana quiero que empieces a trabajar aquí que yo ya soy muy mayor y quiero vivir lo que me quede de vida sonriendo como me enseño la pequeña Marta….

Por fin Angelus sonríe.

 

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