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Relatos,poesías,poemas y literatura

Te encontré

 

 

 

 

 

 

Te encontré vagando sin rumbo fijo, recorriendo cada recodo del

laberinto de mis sueños.

Taciturno y sombrío, protegiéndote de tu sombra bajo el frío

manto que esculpe el invierno.

Te encontré dispuesto a restaurar tu silencio con palabras sinceras

con las que salir del olvido y romper el hielo que cubre tu vida.

Te cobijaste en mi sueño bajo la calidez del refugio del amor

eterno.

 Con sigiloso mimo te acercaste a mi nube acariciando el aire que

tu suave aleteo iba dejando.

Te encontré perdido en tu propia sombra de orgullo y  miedo,

 sonrisa inconclusa se evapora entre la comisura de tu cansada

boca .

Sin esperar respuesta me miraste a los ojos con la intensidad de

acero de tu mirada inquieta.

 Triste y atormentada mirada que llevas contigo impresa

como innegable sello de dolor profundo y amargura inmensa.

Te encontré vagando entre los riscos del abismo por el que

transitas,

dudas de amor y muerte que sobrevienen de tu delirio y tu

tormento.

Mientras, en tu pensamiento casi me adivinas y me alcanzas con

apenas un roce, un simple movimiento de tus manos hambrientas,

de tu piel cansada, de la agitación de tu alma,

de la incesante búsqueda que te desorienta,

que te lleva y te trae a una encrucijada ya vivida sin que opongas

resistencia.

Difuminada queda tu sombra y tu cansancio

y en mi sueño navegas de nuevo.

Calma y sosiego para el alma agotada que por el universo de mis

sueños vaga en busca de un oasis de aguas serenas.

 

 

 

Imagen de la red 

Eres tú, mi vida

eres tu, mi vida

eres tu

Eres tú mi dulce jardín
siempre joven y bella
iluminándome como una estrella
mi amor no tiene fin.

Eres tú mi maravillosa mujer
por ti mis sueños desvelo
tus besos, lo que más anhelo
inmensa la razón de mi ser.

Eres tú, tesón de mis fantasías
me llenas siempre de alegrías
por eso te escribo poesías
eres tú la libertad de mis días.

Si quieres encontrarme

 

SI QUIERES ENCONTRARME

Si quieres encontrarme, no tienes más que seguir el rastro que cada mañana he dejado para ti. Solo sigue las huellas en la arena, esas que permanecen indelebles durante la mañana. No tienen por qué ser mías, cualquier animal puede haber hecho el trabajo por mí. No te preocupes, sabrás que has elegido el camino correcto, te guiará mi aroma, entremezclado con el salitre. Tú solo sigue las huellas, allí me encontrarás. Quizá en un cruce de caminos.

Si quieres encontrarme, no tienes más que seguir a la estrella más brillante que veas en el firmamento cada noche. Será fácil, habré dejado la luz encendida para ti, para que te guíe igual que guió a los magos de oriente. No perderás el rumbo, solo con seguir la luz. Allí me encontrarás. Quizá jugando con las constelaciones.

Si quieres encontrarme, busca el rumbo de las aves por el cielo. Ellas te llevarán a mí. Silba a la mayor de todas ellas, bajará a recogerte y te traerá a mi lado, atravesando densas nubes de algodón de azúcar. Cuando llegue a su destino, allí me encontrarás. Quizá volando más alto de lo que jamás hubieras imaginado.

Si quieres encontrarme, sigue el sonido de la risa de un niño. El que ría con mayores carcajadas, el que piense que la vida es solo un juego. Pregúntale a ese niño por mí, él te indicará el camino, mientras desliza su infancia por un tobogán rojo brillante. Sigue sus instrucciones, no pierdas ni una sola, porque allí me encontrarás. Quizá flotando en un globo que vuela libre sobre el mar.

Si quieres encontrarme, siéntate frente a una hoja de papel en blanco. Escoge el lápiz más afilado que tengas, haz trazos sobre el papel. Deja fluir las palabras que surgen desordenadas de tu cabeza. Cuando hayas terminado, allí me encontrarás. Tranquilo, no te asustes, no saldré del papel para abrazarte. Solo tienes que ir en mi busca siguiendo los caminos que tú mismo has trazado. Allí me encontrarás. Quizá leyendo un buen libro en el rincón más apartado de un bar.

Si quieres encontrarme, ve a aquel concierto de música al que siempre quisiste ir. Canta, grita, baila, muévete entre el gentío. Desgañítate hasta que llegues a mis oídos, hasta que pueda indicarte dónde estoy. Sigue los colores, aparta a las muchachas rubias que te obstruyan el paso. Aparta a los chicos engominados que encontrarás en tu caminar. Allí donde las luces sean más deslumbrantes, allí me encontrarás. Quizá en un rincón de silencio dentro del bullicio.

Si quieres encontrarme, ve a caminar por los campos sembrados de flores, por las siembras de cereal, entre los pálidos olivos. Sigue a esa mariposa que se cruzó en tu camino, la de los colores brillantes. Porque ella te llevará hasta mí. No la pierdas de vista, disfruta del aroma que te ofrecen los campos y allí donde el perfume sea más intenso, allí me encontrarás. Quizá en un simple jardín de césped recién cortado.

Si quieres encontrarme, sal a disfrutar bajo la lluvia. Siente las gotas mojar tu cuerpo poco a poco, siéntelas resbalar por tu cara. Observa el arco iris, él te llevará a mí, sin falsos caminos de baldosas amarillas, sino maravillosos arcos de colores. Al final de él, me encontrarás. Quizá disfrutando del aroma a pasto mojado en una calurosa noche de verano.

Si quieres encontrarme, reúnete con nuestros amigos, porque entre ellos estaré. No hará falta que te digan nada, no temas, no tendrás que preguntar. Habla con ellos, comparte unas cervezas, ríe. En el momento que menos lo esperes, me encontrarás. Quizá disfrutando del aroma de un café recién hecho. O saboreando una dulce caracola de hojaldre, perdiéndome en sus espirales.

Si quieres encontrarme, busca a tu familia. A ellos les di instrucciones muy precisas para que te llevaran hasta mí. Juega, habla, sonríe, ríe, besa, ama, ayuda, colabora. Poco a poco te lo irán contando. Y sabrás con exactitud dónde encontrarme. Quizá me encuentres retozando entre tus sábanas.

Solo, claro está, si quieres encontrarme.

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